Vodafone ha anunciado este martes la activación oficial de su acuerdo mayorista con la operadora catalana Vera. Esta alianza, que se gestó durante la segunda mitad de 2025, entra en su fase operativa, permitiendo un acceso mutuo y preferente a las infraestructuras de red de ambas compañías. Este movimiento no es un hecho aislado, sino la pieza más reciente de un complejo rompecabezas de alianzas que está redefiniendo el equilibrio de poder entre los tres grandes gigantes del sector -Vodafone, MasOrange y Telefónica- en la lucha por el mercado mayorista de alquiler de sus redes de fibra y móvil.
La compañía de Zegona le arrebata el contrato a Telefónica dentro la guerra del alquiler de redes
Vodafone ha anunciado este martes la activación oficial de su acuerdo mayorista con la operadora catalana Vera. Esta alianza, que se gestó durante la segunda mitad de 2025, entra en su fase operativa, permitiendo un acceso mutuo y preferente a las infraestructuras de red de ambas compañías. Este movimiento no es un hecho aislado, sino la pieza más reciente de un complejo rompecabezas de alianzas que está redefiniendo el equilibrio de poder entre los tres grandes gigantes del sector -Vodafone, MasOrange y Telefónica- en la lucha por el mercado mayorista de alquiler de sus redes de fibra y móvil.
El inicio de esta colaboración supone que, a partir de esta misma semana, los clientes de Vera comenzarán a disfrutar de los servicios de conectividad de Vodafone España. La operadora catalana, nacida en 2023 de la fusión de tres marcas regionales (Goufone, Iguana y Soomfibra), ha logrado con este acuerdo superar una de sus principales barreras históricas: la dependencia de infraestructuras de terceros que limitaban su alcance nacional.
Gracias a la red de Vodafone, los usuarios de Vera podrán disfrutar de cobertura 5G en más de 4.184 municipios, lo que equivale a alcanzar a más del 90% de la población española. Además, la migración progresiva permitirá el acceso a servicios avanzados de voz, como VoLTE y VoWiFi, y a una red de fibra óptica que abarca más de 30 millones de unidades inmobiliarias.
El comunicado de Vodafone también deja la puerta abierta a “futuras colaboraciones” con Vera, sugiriendo que este acuerdo mayorista podría ser solo el primer paso de una relación más profunda. En un sector donde la consolidación parece ser la única respuesta a la falta de rentabilidad, no se descarta que estas alianzas de red terminen en integraciones más estrechas o acuerdos de compartición de activos aún más ambiciosos.
Para Vodafone España, ahora bajo la gestión de Zegona, este contrato mayorista es una victoria estratégica de gran calado dentro del cambio de rumbo en su política comercial. Durante años, bajo el paraguas de Vodafone Group, la filial española se mostró reticente a abrir su red a competidores virtuales para evitar alimentar a los operadores de bajo coste que erosionaban sus márgenes. Sin embargo, la llegada de Zegona ha transformado el negocio mayorista en una prioridad absoluta para generar ingresos rápidos y estables que permitan sufragar la deuda contraída para la adquisición de la compañía.
El efecto dominó
El acuerdo entre Vodafone y Vera tiene un damnificado directo: Telefónica. Hasta ahora, Vera operaba a través de Aire Networks, empresa que a su vez alquilaba la red del operador histórico. Con este cambio, Telefónica pierde cuota de tráfico en un momento de máxima competencia el segmento mayorista. No es el primer golpe que recibe el operador presidido por Marc Murtra en los últimos meses. Este mismo enero de 2026 se ha hecho efectiva la salida de Avatel de la red de Telefónica.
Avatel, considerada por volumen el quinto operador del país con cerca de 700.000 líneas móviles, ha decidido trasladar toda su operativa a la red de MasOrange. Esta migración, anunciada el pasado junio, supone para Telefónica la pérdida de uno de sus clientes mayoristas más voluminosos. La lógica detrás de estos movimientos es puramente económica: los operadores virtuales y medianos están aprovechando la feroz competencia entre los “dueños de los cables” para negociar contratos con condiciones mucho más ventajosas y acceso a tecnologías de última generación como el 5G real (SA).
Mientras Telefónica intenta contener la fuga de socios, MasOrange y Vodafone se han lanzado a una carrera por atraer a las telecos independientes. La entidad resultante de la fusión entre Orange y MásMóvil ha utilizado su nueva escala para posicionarse como un proveedor mayorista dominante. La incorporación de Avatel le permite compensar pérdidas anteriores, como la salida de PTV Telecom (Procono) en junio de 2024. En aquel momento, la operadora andaluza decidió abandonar la red de MasOrange para integrarse en la de Vodafone, marcando el inicio de la racha ganadora de la operadora roja bajo el mando de Zegona. Por su parte, Vodafone está demostrando una potente agresividad comercial. Además de PTV Telecom y Vera, la compañía ha tomado recientemente el control del capital y la gestión de Finetwork, que maneja unas 700.000 líneas móviles.
Esta guerra de los acuerdos mayoristas responde a una realidad ineludible: el mercado minorista en España está saturado y los precios están bajo una presión constante por la oferta de bajo coste. En este escenario, las grandes operadoras que han invertido miles de millones de euros en desplegar fibra óptica y antenas 5G necesitan rentabilizar esas infraestructuras a toda costa. El alquiler de red a terceros se ha convertido en la joya de la corona de las cuentas de resultados.
Vera ha pasado de ser una unión de pequeñas empresas enfocadas al ámbito rural catalán a convertirse en un actor con capacidad de ofrecer servicios premium a nivel nacional. Al no tener que invertir en el despliegue de una red propia en toda España, pueden centrar sus recursos en la atención al cliente y en innovaciones tecnológicas, como la oferta de routers WiFi 6 o la implementación de eSIM, áreas en las que Vera ya destaca frente a algunos competidores nacionales.
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