Doce años después del accidente que cambió su vida, Michael Schumacher continúa fuera del espacio público. El expiloto alemán sufrió un grave accidente de esquí en diciembre de 2013 en Méribel, cuando impactó contra unas rocas y sufrió un daño cerebral severo. Desde entonces, el silencio ha sido la constante y la privacidad, la prioridad absoluta de su entorno más cercano.
En este largo periodo, la información sobre su estado ha llegado siempre con cuentagotas y a través de fuentes indirectas. La familia, encabezada por su esposa Corinna, optó desde el primer momento por blindar cualquier detalle médico, alejando a Schumacher de focos, especulaciones.
Nuevas informaciones sobre el piloto alemán
Algunas informaciones recientes han vuelto a situar su nombre en la actualidad. Según publicó el Daily Mail, Schumacher ya no permanece encamado, un dato que, sin alterar el marco de discreción, apunta a una evolución dentro de un proceso descrito siempre como extremadamente lento. Las mismas fuentes señalan que el expiloto se sienta ahora en una silla de ruedas y que así puede ser paseado por sus propiedades, tanto en Mallorca como en Gland, en Suiza.
El cuidado es continuo, las 24 horas del día, con un equipo especializado que trabaja de forma estable junto a Corinna, pieza central en la gestión diaria de su bienestar.
Desde el accidente, la privacidad no ha sido solo una preferencia, sino una línea roja. El daño cerebral sufrido en Méribel supuso un punto de no retorno para su vida pública. Schumacher desapareció del foco mediático y así ha permanecido desde entonces.
Es un terreno especialmente sensible, en el que la familia ha evitado cualquier afirmación categórica, consciente del interés global que sigue despertando su figura y del riesgo de alimentar interpretaciones o expectativas infundadas.
Control de su vida privada
Ese control se extiende también al acceso personal. Corinna supervisa de manera estricta quién puede visitarle. Se estima que solo un grupo muy reducido de personas, pertenecientes a su círculo más íntimo, tiene contacto directo con él. Antiguos compañeros han reconocido públicamente ese límite, aceptado como parte del respeto a la situación y a la voluntad de la familia.
La protección no ha sido solo preventiva. A lo largo de estos años, la familia Schumacher ha sufrido intentos de chantaje y graves vulneraciones de privacidad. Episodios que reforzaron aún más la decisión de cerrar filas y mantener cualquier información bajo un control exhaustivo.
Lejos de los circuitos y del ruido mediático, Schumacher vive hoy en un espacio protegido, atendido de forma permanente y rodeado por un círculo mínimo.
Según la prensa inglesa, ha habido una evolución en la salud del piloto alemán, doce años después de su accidente
Doce años después del accidente que cambió su vida, Michael Schumacher continúa fuera del espacio público. El expiloto alemán sufrió un grave accidente de esquí en diciembre de 2013 en Méribel, cuando impactó contra unas rocas y sufrió un daño cerebral severo. Desde entonces, el silencio ha sido la constante y la privacidad, la prioridad absoluta de su entorno más cercano.
En este largo periodo, la información sobre su estado ha llegado siempre con cuentagotas y a través de fuentes indirectas. La familia, encabezada por su esposa Corinna, optó desde el primer momento por blindar cualquier detalle médico, alejando a Schumacher de focos, especulaciones.
Nuevas informaciones sobre el piloto alemán
Algunas informaciones recientes han vuelto a situar su nombre en la actualidad. Según publicó el Daily Mail, Schumacher ya no permanece encamado, un dato que, sin alterar el marco de discreción, apunta a una evolución dentro de un proceso descrito siempre como extremadamente lento. Las mismas fuentes señalan que el expiloto se sienta ahora en una silla de ruedas y que así puede ser paseado por sus propiedades, tanto en Mallorca como en Gland, en Suiza.
El cuidado es continuo, las 24 horas del día, con un equipo especializado que trabaja de forma estable junto a Corinna, pieza central en la gestión diaria de su bienestar.
Desde el accidente, la privacidad no ha sido solo una preferencia, sino una línea roja. El daño cerebral sufrido en Méribel supuso un punto de no retorno para su vida pública. Schumacher desapareció del foco mediático y así ha permanecido desde entonces.
Es un terreno especialmente sensible, en el que la familia ha evitado cualquier afirmación categórica, consciente del interés global que sigue despertando su figura y del riesgo de alimentar interpretaciones o expectativas infundadas.
Control de su vida privada
Ese control se extiende también al acceso personal. Corinna supervisa de manera estricta quién puede visitarle. Se estima que solo un grupo muy reducido de personas, pertenecientes a su círculo más íntimo, tiene contacto directo con él. Antiguos compañeros han reconocido públicamente ese límite, aceptado como parte del respeto a la situación y a la voluntad de la familia.
La protección no ha sido solo preventiva. A lo largo de estos años, la familia Schumacher ha sufrido intentos de chantaje y graves vulneraciones de privacidad. Episodios que reforzaron aún más la decisión de cerrar filas y mantener cualquier información bajo un control exhaustivo.
Lejos de los circuitos y del ruido mediático, Schumacher vive hoy en un espacio protegido, atendido de forma permanente y rodeado por un círculo mínimo.
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