La reciente firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur representa una oportunidad estratégica para la UE y para la economía española. Tras más de dos décadas de negociaciones complejas, este acuerdo envía un mensaje claro en un contexto internacional caracterizado por la fragmentación del comercio, el auge de medidas proteccionistas y una creciente incertidumbre geopolítica: la apertura comercial sigue siendo una herramienta clave para las relaciones económicas internacionales basadas en reglas.
El acuerdo refuerza el papel del continente y del país como actores comprometidos con un comercio basado en reglas
La reciente firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur representa una oportunidad estratégica para la UE y para la economía española. Tras más de dos décadas de negociaciones complejas, este acuerdo envía un mensaje claro en un contexto internacional caracterizado por la fragmentación del comercio, el auge de medidas proteccionistas y una creciente incertidumbre geopolítica: la apertura comercial sigue siendo una herramienta clave para las relaciones económicas internacionales basadas en reglas.
El acuerdo UE-Mercosur se convierte en la mayor área de libre comercio del mundo. Para apreciar la importancia de Mercosur, basta señalar que la población de los cuatro países miembros (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) supera los 270 millones de habitantes y que su PIB agregado la convertirían en la quinta economía del mundo.
Este acuerdo mejorará la posición competitiva de nuestras empresas frente a las chinas, que están ganando cuota de mercado. Cabe señalar que ni China ni Estados Unidos gozan de trato preferencial para el acceso a este mercado (que sí tendrán las empresas europeas), ni se espera que Mercosur negocie acuerdos similares con ellos.
Desde el punto de vista del comercio de bienes, la eliminación progresiva de aranceles permitirá ahorrar alrededor de 4.000 millones de euros anuales a las empresas europeas en este fuertemente protegido mercado. Este ahorro supone cuatro veces lo que ha supuesto para las empresas europeas el acuerdo de libre comercio con Japón y seis veces lo de el de Canadá. Un elemento clave del acuerdo es la protección de la propiedad intelectual y las marcas europeas. Más de 350 Indicaciones Geográficas de la Unión Europea –59 de ellas españolas– quedan reconocidas y protegidas, lo que permitirá reforzar el posicionamiento de productos emblemáticos frente a la competencia local e internacional. Esta protección es esencial para que las empresas europeas compitan no solo en precio, sino también en calidad y reputación.
Para España, el impacto potencial del acuerdo es especialmente significativo. Se estima que las exportaciones españolas crecerán un 37% (en el periodo 2019-2024 la exportación a Mercosur solo creció un 20%). Nuestro país vendió productos en esos cuatro países por valor de 4.700 millones de euros en 2024, a pesar de los altos aranceles que gravan a automóviles y componentes, maquinaria, productos textiles, etc. Además, el acuerdo beneficia de manera destacada a sectores en los que España cuenta con un liderazgo internacional consolidado, en particular productos como el vino, el aceite de oliva, o los quesos, que verán reforzada su presencia en los mercados de Mercosur gracias a la reducción de los aranceles y al respeto a las denominaciones de origen.
Un tema muy sensible en muchos países europeos como España es la competencia que puede suponer Mercosur para el sector agropecuario. En este sentido, cabe señalar que el acuerdo prevé la introducción de cláusulas de salvaguarda. Por ejemplo, se establece un límite para las importaciones de la UE de carne de vacuno y aves de corral procedentes de Mercosur del 1,6% y del 1,4% del consumo del bloque. Se prevé también suspender temporalmente los contingentes arancelarios (es decir, aumentar el arancel que aplique la UE) si el incremento de las importaciones genera un daño significativo a los productores agrícolas europeos.
La exportación de servicios españoles a Mercosur, que supera los 4.100 millones de euros y goza de un importante superávit, también se beneficiará. El acuerdo establece una limitación de las trabas administrativas y legales actualmente existentes. El acuerdo incluye también, por ejemplo, la eliminación de las restricciones a la inversión directa de empresas europeas en servicios (tanto Brasil como Argentina son destinos muy importantes de la inversión española en el exterior) y medidas de apertura de la contratación pública para nuestras empresas. Esto último supone que las empresas europeas competirán en igualdad de condiciones con las empresas de Mercosur en las licitaciones públicas que allí se convoquen. Este privilegio no lo tienen empresas de otros países competidores, como China, Estados Unidos, Turquía o India.
Igual que los últimos acuerdos que ha firmado la UE, el de Mercosur incluye también disposiciones relativas al medio ambiente, el clima y la lucha contra la desforestación, alineadas con los estándares europeos y los objetivos de desarrollo sostenible.
Uno de los elementos novedosos e importantes del acuerdo es la inclusión de disposiciones para diversificar las importaciones europeas de materiales críticos, como las tierras raras. Los países de Mercosur van a convertirse en un actor estratégico mundial en el suministro de este tipo de insumos, que son esenciales para la transición energética y digital. Para la UE es esencial diversificar las fuentes de abastecimiento y reducir los riesgos geopolíticos que supone la elevada concentración de su suministro en países como China o Rusia.
En un contexto global marcado por la reconfiguración de las cadenas de valor, la rivalidad entre grandes bloques económicos y la necesidad de diversificar mercados, la firma del acuerdo UE-Mercosur refuerza la autonomía estratégica abierta de la Unión Europea y consolida a España como uno de los países mejor posicionados para aprovechar sus beneficios. La combinación de afinidad cultural, experiencia empresarial y capacidad exportadora sitúa a España en una posición ventajosa frente a nuestros socios europeos.
Desde la perspectiva empresarial, el acuerdo supone una mejora sustancial del acceso al mercado. Las empresas españolas, incluidas las pymes con vocación exportadora, se beneficiarán de una reducción de los aranceles y de las trabas administrativas, mayor seguridad jurídica y reglas más claras para operar en los países de Mercosur. América Latina ha sido históricamente una región prioritaria para la internacionalización de la empresa española, y este acuerdo permite consolidar y ampliar esa presencia en un marco más previsible.
Celebramos la firma de este acuerdo histórico. Defendemos una política comercial que combine apertura, competitividad y responsabilidad. En un mundo cada vez más complejo e interdependiente, acuerdos como el de la UE con Mercosur no solo impulsan el crecimiento económico, sino que refuerzan el papel de Europa –y de España– como actores comprometidos con un comercio internacional basado en reglas, cooperación y desarrollo sostenible.
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