
Preservar el capital es la seña de identidad de Dunas Capital. A punto de cumplir 10 años desde su creación, la gestora celebra haber alcanzado el objetivo fijado en su nacimiento: 5.000 millones de euros bajo gestión, si se incluyen los activos alternativos, con todos los fondos de la gama Dunas superando ampliamente la barrera de los 500 millones. El hito llega tras un 2025 en el que los mercados lograron sobreponerse a la tormenta arancelaria y cerraron con ganancias relevantes tanto en renta fija como en Bolsa. Sin embargo, los inversores encaran el nuevo ejercicio en un entorno más incierto, marcado por los desequilibrios fiscales de las grandes economías, valoraciones exigentes y la imprevisibilidad de la política estadounidense.
La gestora celebra su décimo aniversario con 5.000 millones de euros en activos gestionados. Reduce las duraciones en renta fija y apuesta por las ‘utilities’ y el sector de la salud en Bolsa
Preservar el capital es la seña de identidad de Dunas Capital. A punto de cumplir 10 años desde su creación, la gestora celebra haber alcanzado el objetivo fijado en su nacimiento: 5.000 millones de euros bajo gestión, si se incluyen los activos alternativos, con todos los fondos de la gama Dunas superando ampliamente la barrera de los 500 millones. El hito llega tras un 2025 en el que los mercados lograron sobreponerse a la tormenta arancelaria y cerraron con ganancias relevantes tanto en renta fija como en Bolsa. Sin embargo, los inversores encaran el nuevo ejercicio en un entorno más incierto, marcado por los desequilibrios fiscales de las grandes economías, valoraciones exigentes y la imprevisibilidad de la política estadounidense.
Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. En la firma tienen muy presente esa máxima y, de cara a los próximos meses, apuestan por rebajar el perfil de riesgo. Pero eso no implica elevar la liquidez en cartera, sino afinar la selección de activos. “Cuando las cosas están caras, hay que arriesgar lo justo”, resume Alfonso Benito, director de inversiones de la gestora.
En renta fija, la entidad incide en la necesidad de seguir apostando por los vencimientos cortos y bonos de calidad. En Bolsa, en cambio, optan por reducir exposición a sectores que tantas alegrías han dado en el pasado, como la banca o las tecnológicas, y ponen el acento en compañías de perfil más defensivo, como las utilities o el sector de la salud. “En renta variable optamos por carteras muy selectivas y reforzamos las coberturas para poder seguir ofreciendo rentabilidad sin comprometer la estabilidad de las inversiones”, apunta Benito.
Aunque Santander, junto a compañías como CAF y Thales, fue una de las cotizadas que más aportaron a las ganancias del fondo Dunas Valor Flexible (8,17%), desde la gestora han optado por sacar a la entidad de su cartera y mantienen una posición residual en Thales. “El aumento del gasto en defensa va a seguir ahí, pero requiere mucho tiempo que las expectativas se transformen en realidad. A los precios actuales, la cotizada ya ha corrido mucho”, reconocen desde la gestora.
Mientras deshacen su exposición al sector financiero y recortan posiciones en defensa, los gestores consideran que compañías vinculadas a redes, como Redeia o Iberdrola, ofrecen una vía más atractiva para capturar el auge de la inteligencia artificial sin asumir tanto riesgo y a valoraciones más razonables. Así, si la exposición al nuevo ciclo tecnológico se canaliza a través de las utilities, la apuesta por el sector bancario se traslada al mercado de deuda.
Economías adictas a la deuda
Junto a las tensiones comerciales y las exigentes valoraciones de los activos de riesgo, los gestores coinciden con las advertencias del FMI y señalan el endeudamiento como uno de los principales focos de riesgo. Francisco de Borja Gómez, director de análisis de Dunas, subraya que las economías se han sumado a la ola de gasto público para impulsar el crecimiento. “Esto tiene un efecto positivo a corto plazo porque reduce la probabilidad de recesión, pero aumenta los desequilibrios presupuestarios. Vivimos adictos a la deuda”, afirma.
Como ejemplo, recuerda que en 2004 solo el 14% de las economías desarrolladas tenía una ratio de deuda sobre PIB superior al 100%, frente al 42,9% actual. “Una parte significativa del encarecimiento de los activos de riesgo se debe al aumento de la oferta monetaria más que a los propios fundamentales”, advierte.
El experto espera que esta tendencia continúe, más aún, con el déficit de las economías del G20 en torno al 5%, frente al 3% que tradicionalmente se considera saludable. Con este telón de fondo, en la gestora ven difícil que las rentabilidades de la deuda a largo plazo se moderen.
Con unas economías que siguen recurriendo al gasto para sostener el crecimiento, un BCE que ha dejado de comprar deuda y unas empresas que han acelerado la inversión para desplegar la infraestructura de la IA, Benito anticipa que los inversores tendrán abundante oferta donde elegir. “A partir de ahora van a exigir un precio, y eso se traducirá en rentabilidades al alza y precios a la baja”.
Tras años en los que la liquidez abundante y los bancos centrales amortiguaban las caídas, los gestores asumen que el mercado vuelve a exigir selectividad, paciencia y control del riesgo. En Dunas, el décimo aniversario llega así en un momento en el que su filosofía fundacional —proteger el capital antes que maximizar la rentabilidad— encaja mejor que nunca con el nuevo ciclo financiero.
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