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1 de febrero de 2026

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La clave está en el hidrógeno

El futuro del planeta está en el hidrógeno verde. Este vector energético, que hoy se postula como el eje de la transición ecológica, tiene una historia que comenzó hace más de cinco siglos entre las probetas de Paracelso, un alquimista que al mezclar vitriolo y hierro avistó un gas invisible sin sospechar que tenía ante sí la pieza clave para descarbonizar el mundo actual. Aunque su presencia fue registrada entonces como una curiosidad química, no llegó a la tabla periódica hasta el siglo XX. Y no fue hasta la década de 1970, en plena crisis petrolera, cuando captó la atención mundial ante la urgencia de diseñar sistemas energéticos resilientes. Hoy vive una revolución con la llegada de la electrólisis: un proceso que utiliza fuentes solares y eólicas para separar la molécula del agua en hidrógeno y oxígeno sin emitir CO2.

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Redes nacionales interconectadas

Desde la izquierda, Arturo Gonzalo, CEO de Enagás; Thomas Hüwener, CEO de OGE; Pascal de Buck, CEO de Fluxys; Willemien Terpstra, CEO de Gasunie; Sandrine Meunier, CEO de NaTran, y Rodrigo Costa, CEO de REN.

Europa consolida su papel como líder en el mercado del hidrógeno. Iniciativas como el corredor H2med —impulsado por Enagás junto a los TSOs de Francia (Teréga y NaTran), Portugal (REN) y Alemania (OGE)— buscan marcar un hito en el mundo. Pero, de forma individual, los países siguen apostando por esta energía. En Bélgica, 2025 ha sido un año muy importante: se ha definido el marco legal y ya se está implementando. “Ahora estamos discutiendo el sistema regulatorio”, dijo Pascal de Buck, consejero delegado de Fluxys. Y se ha iniciado la construcción de un gasoducto entre dos zonas industriales. En 2024, Alemania inauguró oficialmente la red troncal de hidrógeno. “Está diseñada para contar con 12.000 kilómetros de gasoductos operativos en la década de 2030. El año pasado fue el primero de su implementación y ya se han reconvertido y construido más de 500 kilómetros”, aseveró Thomas Hüwener, consejero delegado de OGE.

De igual forma, en este país se han construido los primeros gasoductos hacia instalaciones de almacenamiento y hacia regiones altamente industrializadas. “Estamos trabajando en conexiones de importación desde el Mar del Norte hacia el Ruhr para 2027, de unos 300–350 kilómetros. Habrá conexiones con Países Bajos y Bélgica y también una fuerte reconversión de infraestructuras existentes. En el suroeste de Alemania tendremos conexión con el corredor H2Med, clave para el suministro del país. Estamos pasando del discurso a la acción”, aseveró Hüwener.

Rodrigo Costa, consejero delegado de REN, explicó que para la empresa portuguesa la prioridad es la infraestructura. “Sin ella no habrá mercado europeo”. La segunda es la regulación. “Debe ser justa, estable y comprensible. Las nuevas tecnologías necesitan tiempo. Ocurrió lo mismo con las renovables hace 20 años”. La normativa es clave, coincidió Sandrine Meunier, consejera delegada de NaTran. “Pero debe ser coherente entre países y aplicarse de forma gradual”. Para Willemien Terpstra, consejera delegada de Gasunie, el hidrógeno diversifica las fuentes de energía y constituye una alternativa frente a la electrificación. “El hidrógeno puede almacenar energía y ser competitivo a largas distancias”, concluyó.

La financiación avanza, pero se precisan más fondos

Desde la izquierda, Joan Batalla, presidente de Sedigas; Paloma Aba Garrote, directora de CINEA-Comisión Europea; Roland Schulze, director general asesor en Tecnologías Energéticas Bajas en Carbono del Banco Europeo de Inversiones; Bianca Dragomir, directora de Cleantech for Iberia, y Urbano Troncoso, director ejecutivo de Finanzas Estructuradas del Banco Santander.

El hidrógeno verde está entre las grandes decisiones de inversión. Tan solo en España, el Gobierno ya ha concedido 3.155 millones de euros en ayudas a más de cien proyectos de producción de hidrógeno renovable que suman unos 4 gigavatios (GW) a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Mientras, la Comisión Europea propone quintuplicar los fondos para infraestructuras energéticas transfronterizas, hasta los 30.000 millones de euros.

El año pasado, Europa lideró la inversión mundial en hidrógeno verde, con 12.000 millones de dólares, según datos del Global Hydrogen Compass. Pero es necesario un mayor esfuerzo. “Necesitamos financiación pública, pero también del sector privado”, expresó Urbano Troncoso, director ejecutivo de Finanzas Estructuradas del Banco Santander. “Ya lo hemos hecho antes. Lo hicimos con la electricidad, con el gas natural licuado, con otras moléculas. Hay enormes volúmenes de capital privado disponibles, tanto en equity como en deuda”.

Según Bianca Dragomir, directora de Cleantech for Iberia, se necesitan dos cosas. La primera, aumentar rápidamente la oferta y la demanda de hidrógeno renovable. La segunda, reducir el sobrecoste verde para movilizar capital privado. “Para ello, los avales públicos son fundamentales, tanto para proyectos pioneros como para la fabricación”.

 En un contexto geopolítico tan impredecible, este recurso resulta vital para la independencia energética, la competitividad y la soberanía europea. Impulsarlo precisa de proyectos atractivos que logren captar inversión, normativas claras, menos burocracia, infraestructuras sólidas y una mejor integración del sector  

El futuro del planeta está en el hidrógeno verde. Este vector energético, que hoy se postula como el eje de la transición ecológica, tiene una historia que comenzó hace más de cinco siglos entre las probetas de Paracelso, un alquimista que al mezclar vitriolo y hierro avistó un gas invisible sin sospechar que tenía ante sí la pieza clave para descarbonizar el mundo actual. Aunque su presencia fue registrada entonces como una curiosidad química, no llegó a la tabla periódica hasta el siglo XX. Y no fue hasta la década de 1970, en plena crisis petrolera, cuando captó la atención mundial ante la urgencia de diseñar sistemas energéticos resilientes. Hoy vive una revolución con la llegada de la electrólisis: un proceso que utiliza fuentes solares y eólicas para separar la molécula del agua en hidrógeno y oxígeno sin emitir CO2.

Algo que postula a esta fuente como el recurso clave para diversas industrias, permitiendo desacoplar la producción del consumo y llevar energía limpia allí donde la electrificación convencional no puede llegar. Y en un contexto geopolítico complejo, resulta fundamental para alcanzar la independencia energética, la competitividad y la soberanía europea. Pero los actores que integran toda esta cadena —industria, gobiernos, reguladores— tienen muchos retos por superar: desde crear proyectos atractivos que despierten el interés de los inversores, hasta generar normativas y forjar infraestructuras capaces de adaptarse a las necesidades de los planes del país y del continente. También se requiere menos burocracia y mayor apoyo público; repensar cómo circulan los recursos económicos en este sector, y una mejor integración del tejido productivo que sustenta este nuevo segmento energético. “Es cierto que, pasada la fase de decisión de inversión, se necesita claridad: un marco regulatorio definido, reglas comerciales claras e infraestructuras disponibles”, dijo Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea.

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Durante el cuarto Día del Hidrógeno de Enagás —cita que desde 2023 se ha convertido en uno de los principales encuentros de expertos en la materia—, Ribera afirmó que el hidrógeno es el futuro de la energía en Europa y que con él vendrá una parte de la independencia energética, lo cual ha quedado en evidencia con la invasión rusa de Ucrania. “En estos primeros años de la década hemos visto cómo la elevada dependencia del gas natural procedente de Rusia, y de otros materiales energéticos, en particular del gas ruso, se ha convertido en un factor de pérdida de competitividad y de inseguridad para la economía y los ciudadanos europeos”, añadió.

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No obstante, la vicepresidenta ejecutiva mencionó que se ha reaccionado con rapidez para diversificar las fuentes. Sin embargo, el Viejo Continente ha aumentado sus compras de gas natural licuado (GNL) a Estados Unidos, desde donde importa el 58% de este combustible que se consume en territorio comunitario. “La cifra es cuatro veces superior a la de 2021”, subrayó Ribera.

Proveedores locales

“Por supuesto, todavía necesitaremos gas natural y debemos seguir apostando por la diversificación de proveedores. Pero también tenemos que pensar en un concepto que la presidenta de la Comisión [Ursula von der Leyen] recalca una y otra vez: la energía producida en casa, en nuestro territorio. Es decir, cómo podemos aprovechar nuestros propios recursos”, señaló.

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El hidrógeno permitirá dar ese salto. Además, con él se logrará una economía de cero emisiones y se reducirán los efectos del calentamiento global. “El cambio climático se está acelerando”, reconoció Sara Aagesen, vicepresidenta tercera del Gobierno de España y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. “Los últimos datos lo evidencian con claridad: 2023 fue uno de los años más cálidos registrados y 2024 ha vuelto a situarse entre los más extremos de la serie histórica. La crisis climática se consolida como un riesgo sistémico, con impactos directos sobre la estabilidad económica y social”. Lo vimos recientemente en el Foro Económico Mundial, donde los riesgos ambientales figuran entre las principales amenazas de la próxima década, en un contexto marcado además por el retroceso del multilateralismo, la confrontación económica y la pérdida de confianza entre países.

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“Hoy tenemos ante nosotros dos modelos muy distintos. Uno que prioriza el cortoplacismo, la confrontación y las respuestas aisladas. Y otro que se apoya en la ciencia y el conocimiento”, indicó la representante del Ejecutivo español. Es en este segundo grupo donde están España y Europa. “Es el momento de tomar decisiones y mantener una hoja de ruta clara”, agregó. El hidrógeno está en el centro de ese cambio.

En ese sentido, Aagesen dijo que el compromiso del Gobierno es ofrecer previsibilidad y soluciones eficaces. “En los últimos meses, hemos asignado más de 520 millones de euros a proyectos de producción y uso de hidrógeno, y más de 1.200 millones de euros a iniciativas que conectan la oferta y la demanda”. Aunado a ellos, se han destinado recursos específicos a la cadena de valor, desde la fabricación de electrolizadores hasta componentes clave como compresores y sistemas asociados, y se han lanzado nuevas convocatorias que refuerzan este ecosistema. Adicionalmente, en los próximos meses se presentará un anteproyecto de ley para trasponer el paquete europeo sobre hidrógeno y crear un sistema nacional y un nuevo mercado regulado. “Permitirá crear un verdadero mercado de hidrógeno y de gases renovables, impulsando la demanda y habilitando las infraestructuras necesarias”, avanzó Aagesen.

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Esta transposición definirá el papel de los reguladores nacionales en aspectos clave como el acceso y la capacidad, el régimen económico, la supervisión del mercado y el asesoramiento sobre infraestructuras. “Cuando este marco esté plenamente incorporado, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia [CNMC] ejercerá sus competencias conforme a los principios que rigen todos los sectores regulados: acceso no discriminatorio, incentivos a la inversión bien dimensionada, competencia allí donde sea posible, regulación donde sea necesaria y, siempre, protección del consumidor, con costes razonables”, aseguró Cani Fernández, presidenta de este organismo regulador. La representante del ente remarcó que el hidrógeno es un proyecto colectivo: “Su despliegue requiere cooperación entre gobiernos, reguladores, la industria, la financiación y la academia, dentro y fuera de nuestras fronteras. Ese trabajo conjunto ya está en marcha”.

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“Europa se está moviendo”, comentó Arturo Gonzalo, consejero delegado de Enagás. España, por su parte, ha destinado ya 3.155 millones de euros a más de cien proyectos que suman cerca de 4.000 megavatios de capacidad instalada, lo que representa un avance muy significativo en el cumplimiento del PNIEC, explicó el directivo. A esto se suman hitos importantes como la segunda subasta del Banco Europeo del Hidrógeno, que ha vuelto a poner de relieve el liderazgo de nuestro país, detalló. En el caso de H2Med (el primer corredor de hidrógeno verde de la Unión Europea), 2025 ha sido un año decisivo. “El proyecto ha recibido un fuerte respaldo europeo con la concesión de fondos del CEF y su designación como energy highway. Además, el Consejo de Ministros francoalemán celebrado el pasado agosto declaró el corredor como proyecto emblemático de la cooperación entre Francia, Alemania, España y Portugal”, concluyó.

Redes nacionales interconectadas

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Europa consolida su papel como líder en el mercado del hidrógeno. Iniciativas como el corredor H2med —impulsado por Enagás junto a los TSOs de Francia (Teréga y NaTran), Portugal (REN) y Alemania (OGE)— buscan marcar un hito en el mundo. Pero, de forma individual, los países siguen apostando por esta energía. En Bélgica, 2025 ha sido un año muy importante: se ha definido el marco legal y ya se está implementando. “Ahora estamos discutiendo el sistema regulatorio”, dijo Pascal de Buck, consejero delegado de Fluxys. Y se ha iniciado la construcción de un gasoducto entre dos zonas industriales. En 2024, Alemania inauguró oficialmente la red troncal de hidrógeno. “Está diseñada para contar con 12.000 kilómetros de gasoductos operativos en la década de 2030. El año pasado fue el primero de su implementación y ya se han reconvertido y construido más de 500 kilómetros”, aseveró Thomas Hüwener, consejero delegado de OGE.

De igual forma, en este país se han construido los primeros gasoductos hacia instalaciones de almacenamiento y hacia regiones altamente industrializadas. “Estamos trabajando en conexiones de importación desde el Mar del Norte hacia el Ruhr para 2027, de unos 300–350 kilómetros. Habrá conexiones con Países Bajos y Bélgica y también una fuerte reconversión de infraestructuras existentes. En el suroeste de Alemania tendremos conexión con el corredor H2Med, clave para el suministro del país. Estamos pasando del discurso a la acción”, aseveró Hüwener.

Rodrigo Costa, consejero delegado de REN, explicó que para la empresa portuguesa la prioridad es la infraestructura. “Sin ella no habrá mercado europeo”. La segunda es la regulación. “Debe ser justa, estable y comprensible. Las nuevas tecnologías necesitan tiempo. Ocurrió lo mismo con las renovables hace 20 años”. La normativa es clave, coincidió Sandrine Meunier, consejera delegada de NaTran. “Pero debe ser coherente entre países y aplicarse de forma gradual”. Para Willemien Terpstra, consejera delegada de Gasunie, el hidrógeno diversifica las fuentes de energía y constituye una alternativa frente a la electrificación. “El hidrógeno puede almacenar energía y ser competitivo a largas distancias”, concluyó.

La financiación avanza, pero se precisan más fondos

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El hidrógeno verde está entre las grandes decisiones de inversión. Tan solo en España, el Gobierno ya ha concedido 3.155 millones de euros en ayudas a más de cien proyectos de producción de hidrógeno renovable que suman unos 4 gigavatios (GW) a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Mientras, la Comisión Europea propone quintuplicar los fondos para infraestructuras energéticas transfronterizas, hasta los 30.000 millones de euros.

El año pasado, Europa lideró la inversión mundial en hidrógeno verde, con 12.000 millones de dólares, según datos del Global Hydrogen Compass. Pero es necesario un mayor esfuerzo. “Necesitamos financiación pública, pero también del sector privado”, expresó Urbano Troncoso, director ejecutivo de Finanzas Estructuradas del Banco Santander. “Ya lo hemos hecho antes. Lo hicimos con la electricidad, con el gas natural licuado, con otras moléculas. Hay enormes volúmenes de capital privado disponibles, tanto en equity como en deuda”.

Según Bianca Dragomir, directora de Cleantech for Iberia, se necesitan dos cosas. La primera, aumentar rápidamente la oferta y la demanda de hidrógeno renovable. La segunda, reducir el sobrecoste verde para movilizar capital privado. “Para ello, los avales públicos son fundamentales, tanto para proyectos pioneros como para la fabricación”.

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