La velada de boxeo del sábado por la noche dejó una de las imágenes más insólitas del año cuando el peso pesado Jarrell Miller perdió su peluca en pleno combate contra Kingsley Ibeh.
El momento, captado por las cámaras y repetido una y otra vez en televisión, se produjo en el segundo asalto, justo después de que Ibeh conectara dos potentes golpes directos a la cabeza del estadounidense.
En las repeticiones se aprecia cómo la pieza capilar de Miller se desprende parcialmente del cuero cabelludo tras el impacto, quedando visiblemente suelta mientras el púgil intenta recomponerse. El público reaccionó con sorpresa, y el árbitro permitió que la acción continuara sin interrupciones.
La escena más comentada llegó al inicio del tercer asalto. Al levantarse del taburete, Miller sacó la lengua, se llevó la mano a la cabeza y, ante la mirada de miles de espectadores, se arrancó la peluca por completo. Acto seguido, la sostuvo unos segundos y la arrojó a la grada, provocando una mezcla de risas, aplausos y desconcierto en el recinto.
A pesar del incidente, Miller mantuvo el control del combate y terminó imponiéndose por decisión dividida.
Uno de los jueces puntuó el duelo 96-94 a favor de Ibeh, mientras que los otros dos lo hicieron 97-93 para Miller, certificando su victoria en un enfrentamiento que ya es viral por motivos ajenos a lo deportivo.
Tras la pelea, el propio Miller explicó el origen del episodio capilar. Según relató, había perdido gran parte de su cabello dos días antes por usar accidentalmente un producto equivocado. “Llegué a casa de mi madre y vi unas botellas de champú en la mesa.
Me lavé el pelo con eso y era como lejía de amonio. Se me cayó todo”, contó entre risas. Ante la situación, pidió a su mánager que le consiguiera “una melena” para salir al ring. “Ibeh me la quitó. Es gracioso, tío. Hay que reírse de uno mismo”, añadió.
El combate marcó el regreso de Miller, de 37 años, tras su empate ante Andy Ruiz Jr. el pasado agosto. Su carrera ha estado marcada por altibajos, incluyendo suspensiones por fallos en controles antidopaje y derrotas recientes, pero su aparición del sábado ha vuelto a situarlo en el foco mediático.
El peso pesado perdió su peluca tras dos golpes, se la arrancó en el descanso y la lanzó al público antes de llevarse la victoria
La velada de boxeo del sábado por la noche dejó una de las imágenes más insólitas del año cuando el peso pesado Jarrell Miller perdió su peluca en pleno combate contra Kingsley Ibeh.
El momento, captado por las cámaras y repetido una y otra vez en televisión, se produjo en el segundo asalto, justo después de que Ibeh conectara dos potentes golpes directos a la cabeza del estadounidense.
En las repeticiones se aprecia cómo la pieza capilar de Miller se desprende parcialmente del cuero cabelludo tras el impacto, quedando visiblemente suelta mientras el púgil intenta recomponerse. El público reaccionó con sorpresa, y el árbitro permitió que la acción continuara sin interrupciones.
La escena más comentada llegó al inicio del tercer asalto. Al levantarse del taburete, Miller sacó la lengua, se llevó la mano a la cabeza y, ante la mirada de miles de espectadores, se arrancó la peluca por completo. Acto seguido, la sostuvo unos segundos y la arrojó a la grada, provocando una mezcla de risas, aplausos y desconcierto en el recinto.
A pesar del incidente, Miller mantuvo el control del combate y terminó imponiéndose por decisión dividida.
Uno de los jueces puntuó el duelo 96-94 a favor de Ibeh, mientras que los otros dos lo hicieron 97-93 para Miller, certificando su victoria en un enfrentamiento que ya es viral por motivos ajenos a lo deportivo.
Tras la pelea, el propio Miller explicó el origen del episodio capilar. Según relató, había perdido gran parte de su cabello dos días antes por usar accidentalmente un producto equivocado. “Llegué a casa de mi madre y vi unas botellas de champú en la mesa.
Me lavé el pelo con eso y era como lejía de amonio. Se me cayó todo”, contó entre risas. Ante la situación, pidió a su mánager que le consiguiera “una melena” para salir al ring. “Ibeh me la quitó. Es gracioso, tío. Hay que reírse de uno mismo”, añadió.
El combate marcó el regreso de Miller, de 37 años, tras su empate ante Andy Ruiz Jr. el pasado agosto. Su carrera ha estado marcada por altibajos, incluyendo suspensiones por fallos en controles antidopaje y derrotas recientes, pero su aparición del sábado ha vuelto a situarlo en el foco mediático.
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