29 de marzo de 2026

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El gol a balón parado inunda la Premier

La Premier, que presume de los traspasos más caros del mundo, de los salarios más elevados y de un ritmo vertiginoso, se está decidiendo, cada vez más, en acciones a balón parado. En una competición convertida en producto global y a dos años de la negociación de sus derechos internacionales, las estrellas no siempre están en el césped, sino en la pizarra con los especialistas en la estrategia.

Esta temporada, el 27,3 por ciento de los goles en la Premier (221 de 807) han llegado en acciones a balón parado: córners, faltas laterales, saques de banda y penaltis. Es el segundo mejor registro desde la campaña 2009/2010 y un salto notable respecto al 20,6 por ciento del curso pasado y al 19,8 que se registró hace dos temporadas. La competición inglesa supera además a las otras grandes ligas europeas en esta faceta. La Serie A alcanza un 24 por ciento, la Bundesliga un 22, LaLiga un 19 y la Ligue 1 un 17.

El debate no es solo táctico, sino también estético y comercial. El técnico del City, Pep Guardiola, asegura que este tipo de partidos pueden resultar menos atractivos, pero asume que «es el negocio» y que debe adaptarse. «Puedes sentarte a quejarte o adaptarte», expresó en conferencia de prensa, comparándolo con la irrupción del triple en la NBA. En la misma línea, el entrenador del Liverpool, Arne Slot, admitió que no disfruta tanto con este nuevo estilo.

Un ejemplo fue la jornada 28. De los 36 goles anotados, 13 llegaron en jugadas de estrategia. El Brentford firmó dos tantos, uno tras saque de banda y otro de córner, el Liverpool marcó tres en la primera parte desde el saque de esquina y el West Ham añadió otro también desde la esquina en ese mismo encuentro.

Hubo además un gol del Everton y otro del Crystal Palace desde la esquina, un penalti del United y los tres tantos del duelo entre Arsenal y Chelsea llegaron también en acciones a balón parado.

Precisamente, el Arsenal de Mikel Arteta, es el equipo que más provecho saca de esta vía, seguido del Newcastle y el United.

«El fútbol se ha jugado de muchas maneras desde su creación. La forma que se juega en Inglaterra es diferente a la que se juega tanto en España como en Italia. Cuánto de aburrido sería si todos los entrenadores jugarán a lo mismo. Me tengo que adaptar», expresó Guardiola.

El auge del balón parado ha ido acompañado de un incremento del forcejeo dentro del área, el llamado «grappling», que ha generado controversia. Los árbitros no llegan a los partidos sin información: el organismo profesional (PGMO) les envía un dossier detallado sobre cómo ataca y defiende cada equipo en estas acciones, precisamente para anticiparse a bloqueos y agarrones.

El auge de la estrategia ha abierto un debate sobre la protección a los porteros. El técnico del Liverpool, Arne Slot, admite que no disfruta con esta tendencia. «Creo que es sobre todo aquí. En otras ligas no hay tanto énfasis en el balón parado. Aquí casi puedes golpear al portero en la cara y el árbitro dice que sigan», señaló.

El entrenador del United, Michael Carrick, consideró que el forcejeo «ha ido demasiado lejos» y que no se ha encontrado el equilibrio adecuado. En la misma línea, el técnico del Bournemouth, Andoni Iraola, reclamó mayor protección para los guardametas: «Estamos permitiendo casi todo en el área pequeña. Todos los equipos lo ven e intentan aprovecharlo». También el preparador del Chelsea, Liam Rosenior, se mostró partidario de revisar a final de temporada la protección a los porteros en estas jugadas.

El debate también alcanza al tiempo efectivo. Según datos de Opta, el Arsenal lidera el tiempo medio empleado en ejecutar un córner, con 44,4 segundos, seguido del Sunderland (41,4). En el otro extremo figuran el Chelsea (30,8) y el City (32,4).

Más preparación, más pausas y más repeticiones pueden traducirse en menos fluidez, un aspecto sensible en una competición que basa parte de su atractivo global en la intensidad y el ritmo.

Sea por evolución táctica, permisividad arbitral o adaptación competitiva, el balón parado ha pasado de ser un recurso complementario a convertirse en un factor estructural en la Premier.

 Casi el 30 por ciento de los tantos en la Liga inglesa, muy por encima del resto de grandes ligas, llega en acciones de este tipo. El líder Arsenal manda en esta estadística  

La Premier, que presume de los traspasos más caros del mundo, de los salarios más elevados y de un ritmo vertiginoso, se está decidiendo, cada vez más, en acciones a balón parado. En una competición convertida en producto global y a dos años de la negociación de sus derechos internacionales, las estrellas no siempre están en el césped, sino en la pizarra con los especialistas en la estrategia.

Esta temporada, el 27,3 por ciento de los goles en la Premier (221 de 807) han llegado en acciones a balón parado: córners, faltas laterales, saques de banda y penaltis. Es el segundo mejor registro desde la campaña 2009/2010 y un salto notable respecto al 20,6 por ciento del curso pasado y al 19,8 que se registró hace dos temporadas. La competición inglesa supera además a las otras grandes ligas europeas en esta faceta. La Serie A alcanza un 24 por ciento, la Bundesliga un 22, LaLiga un 19 y la Ligue 1 un 17.

El debate no es solo táctico, sino también estético y comercial. El técnico del City, Pep Guardiola, asegura que este tipo de partidos pueden resultar menos atractivos, pero asume que «es el negocio» y que debe adaptarse. «Puedes sentarte a quejarte o adaptarte», expresó en conferencia de prensa, comparándolo con la irrupción del triple en la NBA. En la misma línea, el entrenador del Liverpool, Arne Slot, admitió que no disfruta tanto con este nuevo estilo.

Un ejemplo fue la jornada 28. De los 36 goles anotados, 13 llegaron en jugadas de estrategia. El Brentford firmó dos tantos, uno tras saque de banda y otro de córner, el Liverpool marcó tres en la primera parte desde el saque de esquina y el West Ham añadió otro también desde la esquina en ese mismo encuentro.

Hubo además un gol del Everton y otro del Crystal Palace desde la esquina, un penalti del United y los tres tantos del duelo entre Arsenal y Chelsea llegaron también en acciones a balón parado.

Precisamente, el Arsenal de Mikel Arteta, es el equipo que más provecho saca de esta vía, seguido del Newcastle y el United.

«El fútbol se ha jugado de muchas maneras desde su creación. La forma que se juega en Inglaterra es diferente a la que se juega tanto en España como en Italia. Cuánto de aburrido sería si todos los entrenadores jugarán a lo mismo. Me tengo que adaptar», expresó Guardiola.

El auge del balón parado ha ido acompañado de un incremento del forcejeo dentro del área, el llamado «grappling», que ha generado controversia. Los árbitros no llegan a los partidos sin información: el organismo profesional (PGMO) les envía un dossier detallado sobre cómo ataca y defiende cada equipo en estas acciones, precisamente para anticiparse a bloqueos y agarrones.

El auge de la estrategia ha abierto un debate sobre la protección a los porteros. El técnico del Liverpool, Arne Slot, admite que no disfruta con esta tendencia. «Creo que es sobre todo aquí. En otras ligas no hay tanto énfasis en el balón parado. Aquí casi puedes golpear al portero en la cara y el árbitro dice que sigan», señaló.

El entrenador del United, Michael Carrick, consideró que el forcejeo «ha ido demasiado lejos» y que no se ha encontrado el equilibrio adecuado. En la misma línea, el técnico del Bournemouth, Andoni Iraola, reclamó mayor protección para los guardametas: «Estamos permitiendo casi todo en el área pequeña. Todos los equipos lo ven e intentan aprovecharlo». También el preparador del Chelsea, Liam Rosenior, se mostró partidario de revisar a final de temporada la protección a los porteros en estas jugadas.

El debate también alcanza al tiempo efectivo. Según datos de Opta, el Arsenal lidera el tiempo medio empleado en ejecutar un córner, con 44,4 segundos, seguido del Sunderland (41,4). En el otro extremo figuran el Chelsea (30,8) y el City (32,4).

Más preparación, más pausas y más repeticiones pueden traducirse en menos fluidez, un aspecto sensible en una competición que basa parte de su atractivo global en la intensidad y el ritmo.

Sea por evolución táctica, permisividad arbitral o adaptación competitiva, el balón parado ha pasado de ser un recurso complementario a convertirse en un factor estructural en la Premier.

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