En los últimos años, la Fórmula 1 y sus carreras tienen múltiples variantes que hay que saber gestionar en cualquier momento. Y la salida del coche de seguridad para neutralizar la prueba es una de ellas, aunque en algunos casos no haya nada que hacer. Y eso fue lo que ocurrió hoy en el Gran Premio de Japón. La suerte estuvo del lado de Kimi Antonelli y Lewis Hamilton, pero fue el italiano el que supo aprovechar el regalo. Y eso que empezó de la peor manera.
En la salida, Antonelli volvió a arrancar de la peor manera. Le pasaron cuatro pilotos y Piastri se puso líder por delante de Russell, Leclerc y el propio Hamilton. El de McLaren se mostró consistente y apuntaba a que podría ganar la carrera. Los primeros pasaron por boxes para sustituir neumáticos y fue entonces cuando se produjo el accidente de Bearman, que provocó la neutralización de la carrera y que todos los coches quedaran agrupados y redujeran la velocidad. Antonelli y Hamilton aprovecharon para pasar por boxes y eso les llevó a las primeras posiciones. Un golpe de suerte que aprovecharon.
Luego, en la resalida, Antonelli ya no falló y consolidó su primer puesto con un gran ritmo que le llevó a mantener una distancia superior a los 10 segundos. Ni Piastri, Leclerc, Russell o Norris fueron capaces de darle caza. El italiano volvió a demostrar que la apuesta de Toto Wolff es todo un éxito y, aunque el jefe de Mercedes no quiere hablar de su candidatura al título, los hechos poco a poco le quitarán la razón. La lucha entre sus dos pilotos se prevé inevitable.
Carlos Sainz acabó 15º y Fernando Alonso, a pesar de las tremendas vibraciones, pudo terminar la carrera. Cruzó la meta antepenúltimo, mientras que su compañero abandonó.
El italiano, nuevo líder del Mundial, venció por delante de Piastri y Leclerc. Sainz fue 15º y Alonso, 18º
En los últimos años, la Fórmula 1 y sus carreras tienen múltiples variantes que hay que saber gestionar en cualquier momento. Y la salida del coche de seguridad para neutralizar la prueba es una de ellas, aunque en algunos casos no haya nada que hacer. Y eso fue lo que ocurrió hoy en el Gran Premio de Japón. La suerte estuvo del lado de Kimi Antonelli y Lewis Hamilton, pero fue el italiano el que supo aprovechar el regalo. Y eso que empezó de la peor manera.
En la salida, Antonelli volvió a arrancar de la peor manera. Le pasaron cuatro pilotos y Piastri se puso líder por delante de Russell, Leclerc y el propio Hamilton. El de McLaren se mostró consistente y apuntaba a que podría ganar la carrera. Los primeros pasaron por boxes para sustituir neumáticos y fue entonces cuando se produjo el accidente de Bearman, que provocó la neutralización de la carrera y que todos los coches quedaran agrupados y redujeran la velocidad. Antonelli y Hamilton aprovecharon para pasar por boxes y eso les llevó a las primeras posiciones. Un golpe de suerte que aprovecharon.
Luego, en la resalida, Antonelli ya no falló y consolidó su primer puesto con un gran ritmo que le llevó a mantener una distancia superior a los 10 segundos. Ni Piastri, Leclerc, Russell o Norris fueron capaces de darle caza. El italiano volvió a demostrar que la apuesta de Toto Wolff es todo un éxito y, aunque el jefe de Mercedes no quiere hablar de su candidatura al título, los hechos poco a poco le quitarán la razón. La lucha entre sus dos pilotos se prevé inevitable.
Carlos Sainz acabó 15º y Fernando Alonso, a pesar de las tremendas vibraciones, pudo terminar la carrera. Cruzó la meta antepenúltimo, mientras que su compañero abandonó.
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