Las crisis energéticas suelen modificar los hábitos de conducción. La del petróleo de 1973 animó a los dueños de automóviles a sustituir sus vehículos de alto consumo por otros más pequeños y eficientes en cuanto al consumo de combustible. Esta vez, la experiencia de una escasez extrema de suministro y el aumento de los precios de la gasolina está llevando a los consumidores y a las autoridades a reconsiderar el atractivo de los eléctricos. Incluso si los precios del petróleo bajan, los grandes fabricantes de coches de batería saldrán beneficiados.
Aunque bajen los precios del crudo, el recuerdo de la escasez perdurará, y dará un impulso a los nuevos modelos
Las crisis energéticas suelen modificar los hábitos de conducción. La del petróleo de 1973 animó a los dueños de automóviles a sustituir sus vehículos de alto consumo por otros más pequeños y eficientes en cuanto al consumo de combustible. Esta vez, la experiencia de una escasez extrema de suministro y el aumento de los precios de la gasolina está llevando a los consumidores y a las autoridades a reconsiderar el atractivo de los eléctricos. Incluso si los precios del petróleo bajan, los grandes fabricantes de coches de batería saldrán beneficiados.
Independientemente de si el alto el fuego anunciado por Estados Unidos e Irán marca el fin de la guerra, el conflicto no se olvidará fácilmente. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya lo ha calificado como “la mayor interrupción del suministro de la historia”. Al bloquear en la práctica el estrecho de Ormuz, Irán ha estrangulado una ruta por la que pasó un quinto del comercio mundial de crudo el año pasado. Muchos países tenían reservas de petróleo alarmantemente escasas: las de Australia solo bastaban para 49 días, según la AIE. 28 países han introducido medidas de emergencia para conservar los suministros, según la agencia.
Los conductores ya han demostrado que son sensibles al coste relativo de los motores de combustión y la energía de las baterías. En la última década, las ventas de vehículos eléctricos puros e híbridos crecieron más deprisa en los años en que subieron los precios del petróleo, muestran los datos de la AIE y LSEG. Así ocurrió incluso cuando los enchufables aún eran más caros que los de gasolina. Pero los eléctricos también han mejorado desde que el petróleo superó por última vez los 100 dólares por barril tras la invasión de Ucrania en 2022. Las baterías cuestan la mitad que entonces, señala UBS.
Como resultado, la reciente subida del petróleo ha hecho que las opciones eléctricas sean más rentables en mercados como China y Europa. En Reino Unido, por ejemplo, el coste total de tener un Renault 5 Techno+ eléctrico durante cuatro años es de 19.073 libras (casi 22.000 euros, al cambio actual) para los conductores que recargan en casa, muy por debajo del coste de 26.407 libras que supone tener un Volkswagen Tiguan Match diésel, estima HSBC.
Los compradores ya están haciendo números. Los concesionarios de BYD en todo el sudeste asiático están a rebosar; uno de Manila declaró que en marzo había recibido en dos semanas el volumen de pedidos de todo un mes. En Australia, donde los precios del diésel crecieron en más de un tercio, los préstamos para vehículos eléctricos se han duplicado, según el National Australia Bank. Las matriculaciones de Tesla se triplicaron en Francia en marzo, y las ventas mensuales de eléctricos de batería en Reino Unido alcanzaron un récord.
Hay otros factores que refuerzan esta tendencia. Para empezar, la infraestructura para los eléctricos está mejorando. El mundo cuenta con el doble de cargadores que en 2022, según la AIE. Los sistemas de carga rápida como el de BYD, que según la firma china añaden 2 kilómetros de autonomía por cada segundo de carga, ayudan a aliviar la angustia de los conductores ante la posibilidad de quedarse sin batería. Las baterías de mayor duración también ayudan.
Mientras, los consumidores de todo el mundo disfrutan de una mayor variedad de opciones a medida que los eléctricos fabricados en China irrumpen en los mercados globales. BYD y Geely representaron casi un cuarto de todos los coches eléctricos vendidos en los últimos tres meses de 2025, según Counterpoint. A medida que las ventas se ralentizan en el mercado nacional, están redoblando sus esfuerzos de exportación. Después de que BYD informara de que sus beneficios cayeron un quinto en 2025, su jefe, Wang Chuanfu, afirmó que las ventas en el extranjero seguirán aumentando hasta alcanzar “otro nivel” en 2026. Geely tiene como objetivo incrementar las entregas en el extranjero hasta en un 80% en 2026, declaró en marzo su CEO, Gan Jiayue. Las acciones de esta empresa valorada en 33 000 millones de dólares, que cotiza en Hong Kong, han subido casi un 50% desde que comenzó la guerra con Irán.
Otros fabricantes
Los rivales internacionales están menos preparados para el resurgimiento de los eléctricos. Fabricantes como Ford, General Motors, Stellantis y Honda han amortizado inversiones relacionadas con los coches eléctricos por un valor total de 70.000 millones de dólares tras el estancamiento de la demanda en EE UU. Aun así, estas empresas han mantenido modelos con batería en sus carteras, al tiempo que dan prioridad a la reducción de costes. El CEO de Ford, Jim Farley, se ha comprometido con un proyecto para fabricar un eléctrico que cueste 30.000 dólares.
Aunque los coches eléctricos en la mayor economía del mundo siguen siendo más caros que las alternativas de gasolina en términos de coste de propiedad, la diferencia entre los precios de venta se redujo a 6.500 dólares en el primer trimestre, la más pequeña de la historia, según Cox Automotive. En Europa, los precios medios también están bajando gracias a modelos más económicos como el Citroën ë-C3.
La política es otro catalizador del cambio en los hábitos. El embargo petrolero árabe de 1973 inspiró las normas de ahorro de combustible de EE UU. Más recientemente, una subida del precio del petróleo en 2008 animó a las autoridades chinas a respaldar los coches eléctricos, según Anders Hove, del Instituto de Estudios Energéticos de Oxford. En 2024, China contaba con 30 millones de vehículos de nueva energía en circulación, que ahorraban unos 430.000 barriles de petróleo al día, según un estudio del Centre for Economic Policy Research.
El reciente recordatorio de que el suministro de petróleo es volátil y potencialmente poco fiable animará a más Gobiernos a dar prioridad a la electrificación. Camboya ya ha reducido los impuestos a la importación de productos relacionados con los vehículos eléctricos, y Chile ha introducido un sistema de créditos para los taxis de este tipo.
Pero los fabricantes no tendrán un camino del todo fácil. El conflicto del Golfo aumentará los gastos de logística y producción de unas fábricas que ya operan con márgenes muy ajustados. En China, el coste del aluminio, el cobre, el litio y los chips de memoria necesarios para fabricar un solo eléctrico ha subido un 44%, lo que añade unos 1.000 dólares a los gastos de los fabricantes, calcula UBS. Los vehículos de gasolina están menos expuestos a estos insumos.
El aumento de los precios de la energía es otro posible quebradero de cabeza para los fabricantes de eléctricos. Estos precios alimentan la inflación, reducen el poder adquisitivo y socavan las ventas generales de automóviles, además de erosionar la ventaja relativa de poseer un vehículo eléctrico. Sin embargo, la UE el segundo mercado de vehículos eléctricos más grande del mundo y un motor clave del crecimiento de las exportaciones de China– es menos sensible a las fluctuaciones de los precios del gas de lo que lo fue tras la invasión de Ucrania. Las facturas de electricidad en la región habían subido a mediados de marzo un 10% o más en algunos países, pero es muy improbable que alcancen los máximos registrados en 2022, cuando los precios al por mayor de algunos países se cuadruplicaron o quintuplicaron, estima HSBC.
Si la guerra de Irán termina y los precios del petróleo bajan, los conductores de todo el mundo afrontarán menos ansiedad por el precio de la gasolina y es probable que el auge de las baterías pierda parte de su fuerza. Pero la historia sugiere que el recuerdo de la escasez perdurará, lo que dará a los coches eléctricos un impulso duradero.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
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