El pasado uno de marzo, tras la muerte del líder supremo de los ayatolás, Alí Jameneí, a consecuencia de los bombardeos de EE UU e Israel en Irán, Alberto Núñez Feijóo publicó un comunicado en la red social X bajo una leyenda: “Con la libertad o con los tiranos”. “El mundo es mejor cuando cae un tirano”, arrancaba el líder del PP un texto en el que justificaba la intervención estadounidense en Oriente Próximo, pese a que no respetara el derecho internacional. “El orden internacional se resiente”, contraponía Feijóo, “cuando un régimen convierte el terror y la desestabilización en instrumentos de política exterior”, en referencia a Teherán.
Feijóo acentúa ahora su distancia de Trump tras una primera justificación de la ofensiva. Críticas internas a la ausencia de un portavoz de Exteriores
El pasado uno de marzo, tras la muerte del líder supremo de los ayatolás, Alí Jameneí, a consecuencia de los bombardeos de EE UU e Israel en Irán, Alberto Núñez Feijóo publicó un comunicado en la red social X bajo una leyenda: “Con la libertad o con los tiranos”. “El mundo es mejor cuando cae un tirano”, arrancaba el líder del PP un texto en el que justificaba la intervención estadounidense en Oriente Próximo, pese a que no respetara el derecho internacional. “El orden internacional se resiente”, contraponía Feijóo, “cuando un régimen convierte el terror y la desestabilización en instrumentos de política exterior”, en referencia a Teherán.
Un mes después, esta misma semana, el líder popular ha criticado en la misma red social la “brutalidad” de la amenaza de Trump de destruir la civilización iraní. “Occidente no es esto”, escribió Feijóo, acentuando su distancia del presidente de EE UU, hasta el punto de que la embajada de Irán en España lo felicitó por esa posición, y respondió a su mensaje con un “más vale tarde que nunca”. Génova niega un “viraje” y admite discrepancias con el presidente de EE UU, mientras de puertas adentro dirigentes populares lamentan que la posición con la guerra de Irán se calibró mal desde el principio y ha terminado navegando en la ambigüedad. “Nos hemos quedado en tierra de nadie”, se lamentan.
La portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, explicó este jueves en el Congreso que Feijóo escribió el último tuit esta semana ―a escasas horas de que finalizara el ultimátum de Trump a Teherán― porque el PP consideraba que esa amenaza del presidente de EE UU era “una brutalidad”. Al mismo tiempo, Muñoz defendió preservar la alianza de España con EE UU. “Por supuesto que se puede discrepar. El mensaje de Feijóo fue evidente. No nos pareció bien que diga que va a borrar de la tierra a toda una civilización. Es perfectamente compatible con que EE UU, con independencia de Trump, tiene que ser un aliado para España”, precisó Muñoz, para quien el mejor modelo de cómo manejar las discrepancias con el mandatario estadounidense, dijo, es la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que también se ha distanciado de la intervención en Irán.
El texto de Feijóo de este martes, que el líder del PP no ha repetido de momento de viva voz, dejaba al descubierto los equilibrios del PP con EE UU y su presidente, al que no citaba en ningún momento. Ni siquiera se refería a Irán o a Oriente Próximo. Solo decía: “En momentos delicados, necesitamos sensatez, no brutalidad. Occidente no es esto”.
“El mensaje era gallego, yo tuve que leerlo dos veces para entenderlo”, ironiza un dirigente del PP. Aunque sí lo entendió la embajada de Irán en España ―que lo celebró―, el problema, para algunas fuentes populares, es que el partido se ha quedado atascado con la guerra en una calculada ambigüedad que no funciona. “Nuestra posición es ambigua. Porque intentamos no ser tan bruscos contra Trump, y al haber estado al principio en una posición comedida, nos hemos quedado ahora en tierra de nadie. Y eso en estos tiempos es muy difícil de mantener, dominan los debates muy viscerales”, analiza un dirigente.
A juicio de algunos sectores, el PP está preso ahora de una posición sobre la guerra que estuvo mal calibrada al inicio. “Entonces veníamos de lo de Maduro, de una extracción que no salió tan mal, pero claro, Venezuela no son los ayatolás”, apunta otro dirigente popular sobre por qué Feijóo se lanzó rápido a celebrar la caída de Jameneí sin valorar bien cómo podía evolucionar la ofensiva. “Ninguno nos esperábamos la chistera del No a la guerra”, admite con resignación otra fuente del PP. “Pedro Sánchez se ha posicionado con la inmensa mayoría de la sociedad española y ha generado un movimiento que no estaba presente. Se ha apuntado un tanto”. El PP, en los primeros momentos, “relativizó el impacto del No a la guerra”, señala esta fuente, “y no es que dé un vuelco pero le ha hecho crecer al PSOE un punto y medio, y nosotros llevamos un año de escándalos del PSOE para crecer eso mismo”.
El otro elemento que ha atrapado en contradicciones al PP, según algunos dirigentes populares, es que Feijóo se resiste a darle la razón a Sánchez, que ha buscado el antagonismo total con Trump. “Es una situación bastante complicada, porque no puedes estar al lado de Trump ni tampoco distanciarte al cien por cien, ya que el PP siempre ha tenido una tradición proatlántica. Pero tampoco le vamos a hacer el caldo de cultivo a Sánchez con el No a la guerra”, apunta un dirigente que al menos ve un acierto no haber caído en la “trampa” del presidente socialista, que cree que buscaba que el PP apoyara sin matices al mandatario estadounidense. “A Sánchez le encantaría que nos quedáramos con Trump, quiere meternos ahí”.
En paralelo, además, en el partido se escuchan críticas a la ausencia de un referente claro de política Internacional. “Es un problema que no haya un portavoz de Exteriores. Esteban González Pons se fue a Europa, y tenemos un hueco”, se queja una fuente resumiendo un sentir que comparten otros sectores. Ante la ausencia de un portavoz, es Feijóo quien ha asumido en primera persona el viaje desde la primera justificación de la ofensiva hasta la actual distancia de Trump.
“Antes del derecho internacional están los derechos humanos, y en Irán no se protegen”, dijo en las primeras jornadas para amparar la intervención de EE UU por la represión del régimen de los ayatolás a la población. El líder del PP ha terminado pronunciando el no a la guerra en el Congreso, pero no todos en el PP han seguido la misma melodía. “Yo voy a la guerra con dolor”, dijo en cambio este mismo miércoles la portavoz adjunta del PP en la Cámara baja, Cayetana Álvarez de Toledo, en un choque parlamentario con el ministro Félix Bolaños, justificando, pese a la evolución del partido, la ofensiva en Irán.
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