La Administación de Donald Trump tenía claro desde un principio a quién quería como interlocutora, qué rostro adquiriría el papel esencial de asumir la «transición justa» prometida por el presidente de Estados Unidos en Venezuela. Pese a las dudas de quién cogería el testigo a Nicolás Maduro tras ser capturado en Caracas y enviado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico y tráfico de armas -si sería la oposición o, por el contrario, miembros de su gobierno-, finalmente la Casa Blanca se decantó por Delcy Rodríguez. Sin embargo, aunque todo podía apuntar a un continuismo del régimen, parece que la vicepresidenta del madurismo asume lo dictaminado por Marco Rubio sin rechistar y, el último en evidenciarlo, ha sido el millonario Alex Saab.
El pasado 5 de enero, Rodríguez juró como presidenta encargada del país latinoamericano, cogiendo el timón del Ejecutivo y, a priori, para mantener un chavismo que pretende sobrevivir en un territorio ahora tutelado por Estados Unidos, que controlará su gestión y, sobre todo, su petróleo, durante un periodo que no se antoja corto. A la vicepresidenta del madurismo se le sumaba otra importante labor, ser la primera comandante en jefe de una fuerza armada que le ha jurado lealtad como sucesora de Maduro.
Así, después de la operación militar del pasado 3 de enero, que supuso la detención del mandatario venezolano y de su mujer, Cilia Flores, el chavismo trató de llenar su ausencia y encarar una nueva dinámica. Con discursos breves, la interlocutora Rodríguez insiste públicamente en reclamar independencia y en criticar a la oposición que, de momento, salvo algún atisbo de citarla por parte de la Administración americana, no cuenta con espacio en el actual tablero político venezolano. «Ya basta de las órdenes de Washington sobre políticos en Venezuela, que sea la política venezolana quien resuelva nuestras divergencias y nuestros conflictos internos», llegó a asegurar la vicepresidenta el pasado 25 de enero.
«Tenía planes para detenerlo»
Sin embargo, el último movimiento en el país caribeño muestra un perfil distinto por parte del que se considera equipo que llevará al territorio a «una transición justa». A primera hora de este jueves, varios medios colombianos informaban de la detención en Caracas del empresario colombiano y exministro Alex Saab, un cercano y estrecho colaborador de Maduro, en una operación conjunta entre fuerzas del FBI de Estados Unidos y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), algo que el círculo cercano de Saab negaba. La emisora Caracol citaba a fuentes de la Inteligencia norteamericana para asegurar que Saab había sido «capturado para su extradición» a Estados Unidos el 3 de febrero bajo acusaciones de «traición a la patria, conspiración y corrupción».
IMAGEN: El empresario Alex Saab en la imagen de detención en 2021. Departamento de Justicia de EEUU.
El papel de Rodríguez habría sido clave en este asunto, según asegura el también medio colombiano ‘El Tiempo’, esta «tenía planes para detenerlo». Ambos medios apuntan que la operación, en la que también se habrían arrestado al millonario abogado y empresario venezolano Raúl Gorrín, respondería a una solicitud de Washington a la ahora presidenta encargada con el objetivo de que estos sean extraditados a EEUU para declarar como testigos clave en el juicio contra Maduro. Una de las primeras decisiones adoptadas por Rodríguez al asumir el cargo fue sustituir al de Barranquilla, hasta entonces ministro de Industrias y Producción Nacional -cartera que ocupaba desde octubre de 2024-.
Pero no sería la primera vez que Saab habría sido detenido. En 2020 le arrestaron en Cabo Verde cuando se disponía a viajar a Moscú y, posteriormente, fue extraditado al territorio norteamericano, donde la Justicia lo acusó de conspiración para lavado de dinero y de ser testaferro del Gobierno de Venezuela. Por este caso, estuvo preso en EEUU desde octubre de 2021 hasta diciembre de 2023. Un perdón presidencial firmado por el entonces presidente, Joe Biden, y un intercambio de rehenes entre ambas administraciones lo dejaron en libertad. En marzo de 2024, la Justicia estadounidense desestimó los cargos contra el colaborador de Maduro.
Alex Saab y Raúl Gorrín, cruciales en el aparato de propaganda
Tanto Saab como Gorrín han sido cruciales en el aparato de propaganda del madurismo. Sin ir más lejos, durante su detención en norteamérica, el chavismo emprendió una campaña millonaria bajo el nombre «Free Alex Saab» («Alex Saab libre»), que se emplea a día de hoy para Maduro y su esposa. Su regreso a Caracas ratificó su influencia en el régimen, convirtiéndose en el pilar del Gobierno como ministro y hombre de confianza del mandatario y siendo uno de los rostros que no dudaba en discutir con Rodríguez y su hermano, Jorge, presidente del Parlamento venezolano.
IMAGEN: El empresario colombiano Alex Saab con Nicolás Maduro. EP.
De esta manera, Saab empezó a construir los cimientos del régimen actual en Venezuela y se convirtió en multimillonario gracias a su relación con la senadora Piedad Córdoba, que le permitió acceder a los círculos del poder y comenzar sus relaciones con el entonces ‘comandante’ Hugo Chávez. Esto levantó, a posteriori, sospechas de la Fiscalía del país, que le acusó de ser el principal testaferro de Maduro.
El máximo nivel de influencia dentro del país caribeño se produjo tras su designación como presidente del Centro internacional de Inversión Productiva (CIIP) en 2024, un cargo clave en el contexto de las sanciones internacionales y los bloqueos comerciales que enfrenta Venezuela que concedió a Saab un destacado rol en la gestión de proyectos productivos.
El inicio de su fortuna se propició con el negocio de proveedores de materiales de la Misión Vivienda en Venezuela y el medio venezolano ‘Armando.Info’ publicó que Saab recibió 159 millones de dólares del Gobierno del país para importar materiales de vivienda entre 2012 y 2013, pero solo entregó productos por valor de tres millones. Posteriormente, vendió alimentos por más de 200 millones en un contrato firmado por Maduro. Antes de todo ello, era vendedor de llaveros de promoción empresarial y confeccionaba uniformes de trabajo. A día de hoy, constan hasta una docena de empresas en las que ha estado involucrado.
Pero además de Saab, Gorrín también ha ido adquiriendo relevancia con el tiempo. Un funcionario judicial que utilizó su influencia para enriquecerse llegando a ser, entre otras cosas, presidente del canal de televisión Globovisión -de gran calado con su propaganda revolucionaria-. Debido a su cercanía con el gobierno venezolano, ha sido sancionado por acusaciones de corrupción, incluyendo sobornos a ministros del gobierno de Chávez y, desde el 2019, EEUU había pedido su detención. Fue en octubre de 2024 cuando la justicia estadounidense imputó al empresario por participar en una red de blanqueo a través de la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) a cambio de sobornos multimillonarios.
En noviembre de 2018 a Gorrín le fueron confiscadas por la Corte de Distrito Sur de Florida 24 propiedades en el estado de la Florida y Nueva York valoradas en unos 77 millones de dólares, donde está siendo investigado por haber operado ilegalmente entre 2008 y 2017 con más de 159 millones de dólares procedentes de la corrupción por una fiscalía estadounidense de Miami. Ahora, ha sido detenido.
¿Traición de Delcy Rodríguez?
Así, el último movimiento en el incierto periodo que afronta el país latinoamericano expone un ‘modus operando’ de Delcy Rodríguez que algunos podrían tachar de traición. Lejos de sus declaraciones calificando de «secuestro» la detención de Maduro y Flores, en las que hablaba de «agresión ilegítima» a su patria y de «una nación libre, soberana e independiente», la vicepresidenta del madurismo responde ahora obedeciendo a la mano derecha de Trump, Marco Rubio, sin discusión.
Hace un mes, para Rodríguez la operación en Caracas fue una intromisión de Estados Unidos en Venezuela que suponía «una amenaza directa a la estabilidad política global, a la humanidad y a la igualdad soberana de las naciones». Ahora, la dirigente se ha convertido, poco a poco, en una herramienta de Washington para desmontar el madurismo desde dentro.
IMAGEN: Jorge y Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello. EP.
Pese a tachar de «agresión ilegítima» la detención de Maduro, ahora Delcy Rodríguez asume los dictámentes de Washington sin rechistar, como la detención de Saab
La Administación de Donald Trump tenía claro desde un principio a quién quería como interlocutora, qué rostro adquiriría el papel esencial de asumir la «transición justa» prometida por el presidente de Estados Unidos en Venezuela. Pese a las dudas de quién cogería el testigo a Nicolás Maduro tras ser capturado en Caracas y enviado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico y tráfico de armas -si sería la oposición o, por el contrario, miembros de su gobierno-, finalmente la Casa Blanca se decantó por Delcy Rodríguez. Sin embargo, aunque todo podía apuntar a un continuismo del régimen, parece que la vicepresidenta del madurismo asume lo dictaminado por Marco Rubio sin rechistar y, el último en evidenciarlo, ha sido el millonario Alex Saab.
El pasado 5 de enero, Rodríguez juró como presidenta encargada del país latinoamericano, cogiendo el timón del Ejecutivo y, a priori, para mantener un chavismo que pretende sobrevivir en un territorio ahora tutelado por Estados Unidos, que controlará su gestión y, sobre todo, su petróleo, durante un periodo que no se antoja corto. A la vicepresidenta del madurismo se le sumaba otra importante labor, ser la primera comandante en jefe de una fuerza armada que le ha jurado lealtad como sucesora de Maduro.
Así, después de la operación militar del pasado 3 de enero, que supuso la detención del mandatario venezolano y de su mujer, Cilia Flores, el chavismo trató de llenar su ausencia y encarar una nueva dinámica. Con discursos breves, la interlocutora Rodríguez insiste públicamente en reclamar independencia y en criticar a la oposición que, de momento, salvo algún atisbo de citarla por parte de la Administración americana, no cuenta con espacio en el actual tablero político venezolano. «Ya basta de las órdenes de Washington sobre políticos en Venezuela, que sea la política venezolana quien resuelva nuestras divergencias y nuestros conflictos internos», llegó a asegurar la vicepresidenta el pasado 25 de enero.
«Tenía planes para detenerlo»
Sin embargo, el último movimiento en el país caribeño muestra un perfil distinto por parte del que se considera equipo que llevará al territorio a «una transición justa». A primera hora de este jueves, varios medios colombianos informaban de la detención en Caracas del empresario colombiano y exministro Alex Saab, un cercano y estrecho colaborador de Maduro, en una operación conjunta entre fuerzas del FBI de Estados Unidos y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), algo que el círculo cercano de Saab negaba. La emisora Caracol citaba a fuentes de la Inteligencia norteamericana para asegurar que Saab había sido «capturado para su extradición» a Estados Unidos el 3 de febrero bajo acusaciones de «traición a la patria, conspiración y corrupción».
IMAGEN: El empresario Alex Saab en la imagen de detención en 2021. Departamento de Justicia de EEUU.
El papel de Rodríguez habría sido clave en este asunto, según asegura el también medio colombiano ‘El Tiempo’, esta «tenía planes para detenerlo». Ambos medios apuntan que la operación, en la que también se habrían arrestado al millonario abogado y empresario venezolano Raúl Gorrín, respondería a una solicitud de Washington a la ahora presidenta encargada con el objetivo de que estos sean extraditados a EEUU para declarar como testigos clave en el juicio contra Maduro. Una de las primeras decisiones adoptadas por Rodríguez al asumir el cargo fue sustituir al de Barranquilla, hasta entonces ministro de Industrias y Producción Nacional -cartera que ocupaba desde octubre de 2024-.
Pero no sería la primera vez que Saab habría sido detenido. En 2020 le arrestaron en Cabo Verde cuando se disponía a viajar a Moscú y, posteriormente, fue extraditado al territorio norteamericano, donde la Justicia lo acusó de conspiración para lavado de dinero y de ser testaferro del Gobierno de Venezuela. Por este caso, estuvo preso en EEUU desde octubre de 2021 hasta diciembre de 2023. Un perdón presidencial firmado por el entonces presidente, Joe Biden, y un intercambio de rehenes entre ambas administraciones lo dejaron en libertad. En marzo de 2024, la Justicia estadounidense desestimó los cargos contra el colaborador de Maduro.
Alex Saab y Raúl Gorrín, cruciales en el aparato de propaganda
Tanto Saab como Gorrín han sido cruciales en el aparato de propaganda del madurismo. Sin ir más lejos, durante su detención en norteamérica, el chavismo emprendió una campaña millonaria bajo el nombre «Free Alex Saab» («Alex Saab libre»), que se emplea a día de hoy para Maduro y su esposa. Su regreso a Caracas ratificó su influencia en el régimen, convirtiéndose en el pilar del Gobierno como ministro y hombre de confianza del mandatario y siendo uno de los rostros que no dudaba en discutir con Rodríguez y su hermano, Jorge, presidente del Parlamento venezolano.
IMAGEN: El empresario colombiano Alex Saab con Nicolás Maduro. EP.
De esta manera, Saab empezó a construir los cimientos del régimen actual en Venezuela y se convirtió en multimillonario gracias a su relación con la senadora Piedad Córdoba, que le permitió acceder a los círculos del poder y comenzar sus relaciones con el entonces ‘comandante’ Hugo Chávez. Esto levantó, a posteriori, sospechas de la Fiscalía del país, que le acusó de ser el principal testaferro de Maduro.
El máximo nivel de influencia dentro del país caribeño se produjo tras su designación como presidente del Centro internacional de Inversión Productiva (CIIP) en 2024, un cargo clave en el contexto de las sanciones internacionales y los bloqueos comerciales que enfrenta Venezuela que concedió a Saab un destacado rol en la gestión de proyectos productivos.
El inicio de su fortuna se propició con el negocio de proveedores de materiales de la Misión Vivienda en Venezuela y el medio venezolano ‘Armando.Info’ publicó que Saab recibió 159 millones de dólares del Gobierno del país para importar materiales de vivienda entre 2012 y 2013, pero solo entregó productos por valor de tres millones. Posteriormente, vendió alimentos por más de 200 millones en un contrato firmado por Maduro. Antes de todo ello, era vendedor de llaveros de promoción empresarial y confeccionaba uniformes de trabajo. A día de hoy, constan hasta una docena de empresas en las que ha estado involucrado.
Pero además de Saab, Gorrín también ha ido adquiriendo relevancia con el tiempo. Un funcionario judicial que utilizó su influencia para enriquecerse llegando a ser, entre otras cosas, presidente del canal de televisión Globovisión -de gran calado con su propaganda revolucionaria-. Debido a su cercanía con el gobierno venezolano, ha sido sancionado por acusaciones de corrupción, incluyendo sobornos a ministros del gobierno de Chávez y, desde el 2019, EEUU había pedido su detención. Fue en octubre de 2024 cuando la justicia estadounidense imputó al empresario por participar en una red de blanqueo a través de la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) a cambio de sobornos multimillonarios.
En noviembre de 2018 a Gorrín le fueron confiscadas por la Corte de Distrito Sur de Florida 24 propiedades en el estado de la Florida y Nueva York valoradas en unos 77 millones de dólares, donde está siendo investigado por haber operado ilegalmente entre 2008 y 2017 con más de 159 millones de dólares procedentes de la corrupción por una fiscalía estadounidense de Miami. Ahora, ha sido detenido.
¿Traición de Delcy Rodríguez?
Así, el último movimiento en el incierto periodo que afronta el país latinoamericano expone un ‘modus operando’ de Delcy Rodríguez que algunos podrían tachar de traición. Lejos de sus declaraciones calificando de «secuestro» la detención de Maduro y Flores, en las que hablaba de «agresión ilegítima» a su patria y de «una nación libre, soberana e independiente», la vicepresidenta del madurismo responde ahora obedeciendo a la mano derecha de Trump, Marco Rubio, sin discusión.
Hace un mes, para Rodríguez la operación en Caracas fue una intromisión de Estados Unidos en Venezuela que suponía «una amenaza directa a la estabilidad política global, a la humanidad y a la igualdad soberana de las naciones». Ahora, la dirigente se ha convertido, poco a poco, en una herramienta de Washington para desmontar el madurismo desde dentro.
IMAGEN: Jorge y Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello. EP.
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