Jon Rahm consiguió poner fin a la sequía de títulos individuales que arrastraba desde que venció en Chicago (Estados Unidos) en septiembre de 2024 al imponerse con superioridad en el torneo de Hong Kong de LIV, el circuito saudí de golf.
Después de 25 torneos sin saborear el éxito y de dos segundos puestos en las primeras citas de la temporada de LIV -Riad y Adelaida-, Rahm se desquitó y se hizo con el triunfo, recompensado con un cheque de cuatro millones de dólares (3,4 millones de euros), con un total de -23, con tres golpes de ventaja sobre el belga Thomas Detry y cuatro sobre su compatriota Thomas Pieters.
El exnúmero uno del mundo, de 31 años, encaró la cuarta y última jornada en el Hong Kong Golf Club como líder empatado y, aunque Pieters le dio alcance a falta de cinco hoyos, aguantó la presión para coronarse campeón 539 días después de su última victoria individual. «Muy aliviado», fueron las primeras palabras del «León de Barrika» nada más alzar los brazos sobre el «green» del hoyo 18 para admitir la necesidad que tenía de sumar a su palmarés el título número 23 de toda su carrera, tercero en el LIV después de Reino Unido y Chicago, ambos en 2024, y que le aúpa al top 40 del ranking mundial.
Nunca en sus diez años de profesional había tenido un paréntesis tan largo sin subir a lo más alto del podio en un torneo, aunque había sido el mejor de la general en las dos campañas que lleva en la liga financiada por Arabia Saudí y ganó la Copa Ryder con Europa el pasado septiembre en Nueva York.
Para acabar con el mal fario, demostró desde el inicio de la última ronda que tenía hambre de triunfo. En el cuarto hoyo, ya había tomado el mando del torneo en solitario con dos «birdies» que reforzaron su confianza. Lo mismo hizo en el 7 y en el 8, al tiempo que observaba como sus compañeros de partida, Detry y el estadounidense Harold Varner III, parecían no digerir bien la presión de jugar contra el ganador del Masters de Augusta de 2023 y Abierto de Estados Unidos de 2021.
Cuando parecía que enfilaba sin oposición a la meta, tuvo un tropiezo en el hoyo 9, el más complicado del campo, donde hizo su primer «bogey», lo que redujo a dos golpes la diferencia sobre Pieters, la revelación en Hong Kong, con la mitad de los hoyos por disputarse. El fallo pareció despistar algo al golfista vasco porque en los dos siguientes tramos desperdició dos claras opciones de bajar del par, lo que acompañó con un grito de rabia. Pieters aprovechó el bajón del favorito para avanzar posiciones y llegó a empatar en el liderato cuando concluyó el hoyo 14.
Pero la volatilidad del golf volvió a evidenciarse y, en apenas unos minutos, se pasó de la igualdad a una ventaja de tres golpes para Rahm gracias a dos «birdies» seguidos en el 13 y el 14 y un «bogey» de su rival. Con cuatro hoyos por delante, ya no dio margen a la sorpresa, al tiempo que Pieters aceptaba la derrota y se conformaba con pelear por la segunda plaza con Detry y Varner III.
Un nuevo «birdie» en el 15, acompañado con el gesto victorioso de lanzar el puño al aire, elevó a cuatro golpes la diferencia y dejó el torneo listo para sentencia.
Rahm coronó una semana de gran intensidad para él que comenzó con sus duras críticas al DP World Tour, el circuito europeo, al que acusó de chantaje por su oferta de perdonar las multas a los jugadores de LIV para que puedan compaginar ambas ligas.
También dejó como legado su gesto de alquilar un avión para trasladar a Hong Kong a siete golfistas de LIV, entre ellos Detry, que se quedaron atrapados en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) por el conflicto bélico en Oriente Medio.
El golfista vasco se impuso en Hong Kong. No ganaba un torneo desde septiembre de 2024. Ha levantado un título 539 días después
Jon Rahm consiguió poner fin a la sequía de títulos individuales que arrastraba desde que venció en Chicago (Estados Unidos) en septiembre de 2024 al imponerse con superioridad en el torneo de Hong Kong de LIV, el circuito saudí de golf.
Después de 25 torneos sin saborear el éxito y de dos segundos puestos en las primeras citas de la temporada de LIV -Riad y Adelaida-, Rahm se desquitó y se hizo con el triunfo, recompensado con un cheque de cuatro millones de dólares (3,4 millones de euros), con un total de -23, con tres golpes de ventaja sobre el belga Thomas Detry y cuatro sobre su compatriota Thomas Pieters.
El exnúmero uno del mundo, de 31 años, encaró la cuarta y última jornada en el Hong Kong Golf Club como líder empatado y, aunque Pieters le dio alcance a falta de cinco hoyos, aguantó la presión para coronarse campeón 539 días después de su última victoria individual. «Muy aliviado», fueron las primeras palabras del «León de Barrika» nada más alzar los brazos sobre el «green» del hoyo 18 para admitir la necesidad que tenía de sumar a su palmarés el título número 23 de toda su carrera, tercero en el LIV después de Reino Unido y Chicago, ambos en 2024, y que le aúpa al top 40 del ranking mundial.
Nunca en sus diez años de profesional había tenido un paréntesis tan largo sin subir a lo más alto del podio en un torneo, aunque había sido el mejor de la general en las dos campañas que lleva en la liga financiada por Arabia Saudí y ganó la Copa Ryder con Europa el pasado septiembre en Nueva York.
Para acabar con el mal fario, demostró desde el inicio de la última ronda que tenía hambre de triunfo. En el cuarto hoyo, ya había tomado el mando del torneo en solitario con dos «birdies» que reforzaron su confianza. Lo mismo hizo en el 7 y en el 8, al tiempo que observaba como sus compañeros de partida, Detry y el estadounidense Harold Varner III, parecían no digerir bien la presión de jugar contra el ganador del Masters de Augusta de 2023 y Abierto de Estados Unidos de 2021.
Cuando parecía que enfilaba sin oposición a la meta, tuvo un tropiezo en el hoyo 9, el más complicado del campo, donde hizo su primer «bogey», lo que redujo a dos golpes la diferencia sobre Pieters, la revelación en Hong Kong, con la mitad de los hoyos por disputarse. El fallo pareció despistar algo al golfista vasco porque en los dos siguientes tramos desperdició dos claras opciones de bajar del par, lo que acompañó con un grito de rabia. Pieters aprovechó el bajón del favorito para avanzar posiciones y llegó a empatar en el liderato cuando concluyó el hoyo 14.
Pero la volatilidad del golf volvió a evidenciarse y, en apenas unos minutos, se pasó de la igualdad a una ventaja de tres golpes para Rahm gracias a dos «birdies» seguidos en el 13 y el 14 y un «bogey» de su rival. Con cuatro hoyos por delante, ya no dio margen a la sorpresa, al tiempo que Pieters aceptaba la derrota y se conformaba con pelear por la segunda plaza con Detry y Varner III.
Un nuevo «birdie» en el 15, acompañado con el gesto victorioso de lanzar el puño al aire, elevó a cuatro golpes la diferencia y dejó el torneo listo para sentencia.
Rahm coronó una semana de gran intensidad para él que comenzó con sus duras críticas al DP World Tour, el circuito europeo, al que acusó de chantaje por su oferta de perdonar las multas a los jugadores de LIV para que puedan compaginar ambas ligas.
También dejó como legado su gesto de alquilar un avión para trasladar a Hong Kong a siete golfistas de LIV, entre ellos Detry, que se quedaron atrapados en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) por el conflicto bélico en Oriente Medio.
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