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1 de febrero de 2026

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Djokovic: «Para Carlos Alcaraz, biológicamente, es más fácil recuperarse»

La final del Abierto de Australia se disputará en la Rod Laver Arena entre Carlos Alcaraz y Novak Djokovic y ha hay una dimensión histórica que ambos asumen y verbalizan. “Cada vez que nos enfrentamos jugamos por la historia”, reconoció el serbio. Si bien la edad es una gran diferencia entre ambos. De ahí que Djokovic aluda al componente biológico como algo decisivo.

El choque es, ante todo, generacional. Dieciséis años separan a Carlos Alcaraz y a Novak Djokovic, dos números uno de épocas distintas que ahora coinciden en la cúspide del mismo escenario. Alcaraz, con 22 años, afronta su primera final en Melbourne con la posibilidad de convertirse en el jugador más joven de la historia en completar el Grand Slam en la carrera. Djokovic, a los 38, persigue su vigésimo quinto grande, un número que ampliaría un récord que ya le pertenece en solitario y que reforzaría su dominio histórico en el torneo australiano, donde suma diez títulos.

Balance para Djokovic

Se han enfrentado nueve veces en el circuito profesional y esta será la décima. El balance favorece ligeramente a Djokovic por 5-4, aunque el equilibrio se mantiene cuando el escenario es una final. Alcaraz ganó dos, ambas en Wimbledon, mientras que Djokovic se impuso en Cincinnati y en los Juegos Olímpicos de París. En los Grand Slam de 2025 el reparto fue equitativo: el serbio venció en Melbourne y el español se tomó la revancha en Nueva York, en las semifinales del US Open, tras caer un año antes en los cuartos del Abierto de Australia en un partido que Djokovic levantó tras perder el primer set.

 

Djokovic no ha ocultado que este tipo de partidos representan hoy el mayor desafío de su carrera. “En el futuro será difícil superar el desafío que supone derrotar a Sinner y Alcaraz al mejor de cinco sets en los Grand Slam”, admitió. Para llegar a esta final, el serbio tuvo que frenar una racha de 19 victorias consecutivas de Jannik Sinner en un duelo que se extendió más allá de las cuatro horas y que volvió a poner a prueba su resistencia y su capacidad competitiva.

El camino hasta el domingo, sin embargo, ha sido distinto para cada uno. Djokovic contó con cierto alivio físico tras avanzar por la incomparecencia de Mensik y el retiro de Musetti, factores que redujeron su carga de minutos en pista. Aun así, insiste en que la preparación ha sido la correcta. “Mi preparación ha sido la adecuada y ya le gané aquí el año pasado, también en un partido exigente. Veremos lo frescos que podemos llegar”, explicó, apuntando a un elemento que sobrevuela toda la previa: el desgaste.

Alcara superó un martirio

Alcaraz llega con un kilometraje mucho mayor. Su semifinal ante Alexander Zverev se convirtió en una batalla de cinco horas y 27 minutos, un esfuerzo extremo que deja interrogantes sobre su recuperación a pocos días de la final. El murciano es actualmente el número uno del ranking mientras Djokovic ocupa el cuarto puesto, pero la clasificación pierde relevancia cuando el partido se plantea al mejor de cinco sets y con el título de Australia en juego.

En ese terreno, Djokovic se apoya en la experiencia y en el conocimiento de la pista. Ha disputado innumerables finales de Grand Slam y sabe gestionar los tiempos largos del torneo. “En una final de Grand Slam hay mucho en juego, pero no es diferente a cualquier otro gran partido que juegue”, afirmó, rebajando el dramatismo externo y situando el foco en la rutina competitiva que le ha permitido mantenerse en la élite durante dos décadas. Al mismo tiempo, no ignora la realidad física. “Creo que tengo más opciones al mejor de tres, pero al mejor de cinco es difícil”, reconoció, antes de introducir un matiz que ha dado pie al debate previo.

Biológicamente, creo que para él será un poco más fácil recuperarse”, dijo Djokovic al referirse a Alcaraz. La juventud del español puede ser una ventaja en términos de recuperación tras el esfuerzo, mientras que el serbio confía en su capacidad para dosificar energías y sostener el nivel en los momentos decisivos. El desgaste físico aparece así como un factor determinante, quizá el más imprevisible de todos.

Más allá de lo físico, el partido promete un duelo de alto nivel. Alcaraz aporta agresividad, variedad y una velocidad que desborda cuando encuentra ritmo. Djokovic responde con profundidad, solidez y una lectura del juego que le permite neutralizar las virtudes del rival.

 El serbio conoce sus limitaciones para la final del Abierto de Australia contra el tenista español  

La final del Abierto de Australia se disputará en la Rod Laver Arena entre Carlos Alcaraz y Novak Djokovic y ha hay una dimensión histórica que ambos asumen y verbalizan. “Cada vez que nos enfrentamos jugamos por la historia”, reconoció el serbio. Si bien la edad es una gran diferencia entre ambos. De ahí que Djokovic aluda al componente biológico como algo decisivo.

El choque es, ante todo, generacional. Dieciséis años separan a Carlos Alcaraz y a Novak Djokovic, dos números uno de épocas distintas que ahora coinciden en la cúspide del mismo escenario. Alcaraz, con 22 años, afronta su primera final en Melbourne con la posibilidad de convertirse en el jugador más joven de la historia en completar el Grand Slam en la carrera. Djokovic, a los 38, persigue su vigésimo quinto grande, un número que ampliaría un récord que ya le pertenece en solitario y que reforzaría su dominio histórico en el torneo australiano, donde suma diez títulos.

Balance para Djokovic

Se han enfrentado nueve veces en el circuito profesional y esta será la décima. El balance favorece ligeramente a Djokovic por 5-4, aunque el equilibrio se mantiene cuando el escenario es una final. Alcaraz ganó dos, ambas en Wimbledon, mientras que Djokovic se impuso en Cincinnati y en los Juegos Olímpicos de París. En los Grand Slam de 2025 el reparto fue equitativo: el serbio venció en Melbourne y el español se tomó la revancha en Nueva York, en las semifinales del US Open, tras caer un año antes en los cuartos del Abierto de Australia en un partido que Djokovic levantó tras perder el primer set.

Djokovic no ha ocultado que este tipo de partidos representan hoy el mayor desafío de su carrera. “En el futuro será difícil superar el desafío que supone derrotar a Sinner y Alcaraz al mejor de cinco sets en los Grand Slam”, admitió. Para llegar a esta final, el serbio tuvo que frenar una racha de 19 victorias consecutivas de Jannik Sinner en un duelo que se extendió más allá de las cuatro horas y que volvió a poner a prueba su resistencia y su capacidad competitiva.

El camino hasta el domingo, sin embargo, ha sido distinto para cada uno. Djokovic contó con cierto alivio físico tras avanzar por la incomparecencia de Mensik y el retiro de Musetti, factores que redujeron su carga de minutos en pista. Aun así, insiste en que la preparación ha sido la correcta. “Mi preparación ha sido la adecuada y ya le gané aquí el año pasado, también en un partido exigente. Veremos lo frescos que podemos llegar”, explicó, apuntando a un elemento que sobrevuela toda la previa: el desgaste.

Alcara superó un martirio

Alcaraz llega con un kilometraje mucho mayor. Su semifinal ante Alexander Zverev se convirtió en una batalla de cinco horas y 27 minutos, un esfuerzo extremo que deja interrogantes sobre su recuperación a pocos días de la final. El murciano es actualmente el número uno del ranking mientras Djokovic ocupa el cuarto puesto, pero la clasificación pierde relevancia cuando el partido se plantea al mejor de cinco sets y con el título de Australia en juego.

En ese terreno, Djokovic se apoya en la experiencia y en el conocimiento de la pista. Ha disputado innumerables finales de Grand Slam y sabe gestionar los tiempos largos del torneo. “En una final de Grand Slam hay mucho en juego, pero no es diferente a cualquier otro gran partido que juegue”, afirmó, rebajando el dramatismo externo y situando el foco en la rutina competitiva que le ha permitido mantenerse en la élite durante dos décadas. Al mismo tiempo, no ignora la realidad física. “Creo que tengo más opciones al mejor de tres, pero al mejor de cinco es difícil”, reconoció, antes de introducir un matiz que ha dado pie al debate previo.

Biológicamente, creo que para él será un poco más fácil recuperarse”, dijo Djokovic al referirse a Alcaraz. La juventud del español puede ser una ventaja en términos de recuperación tras el esfuerzo, mientras que el serbio confía en su capacidad para dosificar energías y sostener el nivel en los momentos decisivos. El desgaste físico aparece así como un factor determinante, quizá el más imprevisible de todos.

Más allá de lo físico, el partido promete un duelo de alto nivel. Alcaraz aporta agresividad, variedad y una velocidad que desborda cuando encuentra ritmo. Djokovic responde con profundidad, solidez y una lectura del juego que le permite neutralizar las virtudes del rival.

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