abril 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  
12 de abril de 2026

NoticiasenRed | Noticias en la nueva red internacional

NoticiasEnRed es una plataforma de noticias en línea dedicada a proporcionar información precisa y actualizada a nuestros lectores.

El extraño fenómeno de los arcoíris blancos: por qué aparecen y cómo verlos

Al observar el cielo siempre nos sorprendemos. Se trata de un escenario que están en constante transformación y donde se pueden ver algunos fenómenos sorprendentes de la naturaleza. Contemplar las nubes es un habitual porque se puede disfrutar de las formas imponentes que van adoptando. Los relámpagos que iluminan las noches más oscuras o los atardeceres que tiñen de naranja, rojo y dorado el horizonte. Las opciones son infinitas, aunque quizás uno de los grandes reclamos siempre suele el arcoíris.

Este fenómenos óptico y meteorológico se forma cuando la luz del Sol atraviesa pequeñas gotas de agua en suspensión en la atmósfera, como las que quedan después de una lluvia o una cascada. Según explica la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la luz solar entra en cada gota y se desvía, luego se refleja en su interior y vuelve a salir, separándose en los distintos colores que la componen. Lo cierto es que no solo existe el arcoíris repleto de colores, sino que aunque a muchos les pueda parecer una locura también existe el arcoíris blanco.

La diferencia entre el arcoíris tradicional y el blanco

Conocido como arcoíris de niebla o fogbow, posee una serie de diferencias fundamental con respecto al convencional. Como bien sabemos, el tradicional presenta una secuencia de colores claramente diferenciada y fácil de identificar, mientras que el blanco es mucho más débil y difuso. En muchas ocasiones apenas se distingue como una franja blanquecina en el cielo, mientras que en otras puede mostrar un leve matiz rojizo en su parte exterior y un tono azulado en el interior. Suele tener una forma más amplia y los bordes no suelen estar muy definidos.

La diferencia no está en la luz solar porque en ambos casos es la misma, sino que se encuentra en el tamaño de las gotas de agua que están presentes en la atmósfera. En el arcoíris habitual, la luz solar atraviesa gotas de lluvia que son más o menos grandes, lo que permite que se produzca el fenómeno óptico al completo.

Sin embargo, en el caso de la niebla, las gotas de agua son muy pequeñas, casi microscópicas. Esa es la mayor diferencia. A pesar de que la luz del Sol sigue atravesando esas partículas, en este escenario entra en juego la difracción. Esto hace que, en lugar de seguir trayectorias definidas, la luz se disperse en todo tipo de direcciones al interactuar con gotas diminutas.

Como consecuencia, los colores que normalmente forman el arcoíris dejan de separarse con nitidez. Al expandirse en distintas direcciones, acaban superponiéndose unos sobre otros dentro de la misma zona del cielo. Esto quiere decir que la luz se dispersa tanto que los colores pierden definición y terminan mezclándose entre sí. Por este motivo, el arco se convierte en blanco.

 Es un fenómenos que se forma en muy pocas ocasiones y se generan cuando la atmósfera se combina de una forma particular.  

Al observar el cielo siempre nos sorprendemos. Se trata de un escenario que están en constante transformación y donde se pueden ver algunos fenómenos sorprendentes de la naturaleza. Contemplar las nubes es un habitual porque se puede disfrutar de las formas imponentes que van adoptando. Los relámpagos que iluminan las noches más oscuras o los atardeceres que tiñen de naranja, rojo y dorado el horizonte. Las opciones son infinitas, aunque quizás uno de los grandes reclamos siempre suele el arcoíris

Este fenómenos óptico y meteorológico se forma cuando la luz del Sol atraviesa pequeñas gotas de agua en suspensión en la atmósfera, como las que quedan después de una lluvia o una cascada. Según explica la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la luz solar entra en cada gota y se desvía, luego se refleja en su interior y vuelve a salir, separándose en los distintos colores que la componen. Lo cierto es que no solo existe el arcoíris repleto de colores, sino que aunque a muchos les pueda parecer una locura también existe el arcoíris blanco

Conocido como arcoíris de niebla o fogbow, posee una serie de diferencias fundamental con respecto al convencional. Como bien sabemos, el tradicional presenta una secuencia de colores claramente diferenciada y fácil de identificar, mientras que el blanco es mucho más débil y difuso. En muchas ocasiones apenas se distingue como una franja blanquecina en el cielo, mientras que en otras puede mostrar un leve matiz rojizo en su parte exterior y un tono azulado en el interior. Suele tener una forma más amplia y los bordes no suelen estar muy definidos. 

La diferencia no está en la luz solar porque en ambos casos es la misma, sino que se encuentra en el tamaño de las gotas de agua que están presentes en la atmósfera. En el arcoíris habitual, la luz solar atraviesa gotas de lluvia que son más o menos grandes, lo que permite que se produzca el fenómeno óptico al completo. 

Sin embargo, en el caso de la niebla, las gotas de agua son muy pequeñas, casi microscópicas. Esa es la mayor diferencia. A pesar de que la luz del Sol sigue atravesando esas partículas, en este escenario entra en juego la difracción. Esto hace que, en lugar de seguir trayectorias definidas, la luz se disperse en todo tipo de direcciones al interactuar con gotas diminutas. 

Como consecuencia, los colores que normalmente forman el arcoíris dejan de separarse con nitidez. Al expandirse en distintas direcciones, acaban superponiéndose unos sobre otros dentro de la misma zona del cielo. Esto quiere decir que la luz se dispersa tanto que los colores pierden definición y terminan mezclándose entre sí. Por este motivo, el arco se convierte en blanco. 

 20MINUTOS.ES – Ciencia