La segunda semana de guerra en Irán confirma un deterioro en los mercados de la energía que hace saltar por los aires la tranquilidad de los inversores. El petróleo Brent ha llegado a rozar los 120 dólares el barril, aunque después se ha moderado hasta situarse por debajo de los 100 dólares, y el gas natural se dispara cerca de un 20%, a 62 euros por megavatio hora. Apenas hay refugios ante el tsunami. Las Bolsas europeas han caído a plomo en la apertura; el Ibex ha arrancado con una caída del 3%, aunque después ha moderado los descensos, y también los bonos soberanos sufren la espiral de ventas indiscriminadas.
El miedo toma el control del mercado con el riesgo de que el S&P 500 baje a los 6.000 puntos si el petróleo sigue su escalada. Los inversores buscan liquidez a cualquier precio y ni los activos refugio funcionan en este contexto
La segunda semana de guerra en Irán confirma un deterioro en los mercados de la energía que hace saltar por los aires la tranquilidad de los inversores. El petróleo Brent ha llegado a rozar los 120 dólares el barril, aunque después se ha moderado hasta situarse por debajo de los 100 dólares, y el gas natural se dispara cerca de un 20%, a 62 euros por megavatio hora. Apenas hay refugios ante el tsunami. Las Bolsas europeas han caído a plomo en la apertura; el Ibex ha arrancado con una caída del 3%, aunque después ha moderado los descensos, y también los bonos soberanos sufren la espiral de ventas indiscriminadas.
Los clásicos activos refugio, como el oro y la plata, no están funcionando en la sesión de este lunes. El metal dorado cae alrededor de un 1,5%, hasta los 5.000 dólares por onza, mientras que el metal plateado retrocede un 1%, a 83 dólares por onza. Los inversores solo buscan liquidez y permanecen alejados de casi cualquier tipo de activo.
Las ventas también atacan a los bonos soberanos europeos –el bund alemán, tradicional activo descorrelacionado en tiempos de temor– y estadounidenses. Las expectativas de una inflación incrementada ante la escalada de las fuentes de energía en todo el mundo hacen desvanecer las expectativas de rebajas de tipos. Ahora, el escenario base es que se produzca solo un recorte de tipos en Estados Unidos, hasta el rango del 3% al 3,25%, mientras en la zona euro que los futuros dan unas posibilidades del 50% a que el precio del dinero suba un cuarto de punto porcentual, hasta el 2,25%.
El caos en los mercados de este lunes se debe a dos factores. Primero, los bombardeos a las reservas de petróleo iraníes que ponen en jaque la producción, a lo que se suma el cierre del estrecho de Ormuz. Segundo, la elección de Mojtaba Jameneí para suceder a su padre como líder supremo de la República Islámica. “No es, desde luego, un escenario que aplaque los ánimos. No cabe esperar que la situación vaya a tranquilizarse a corto plazo”, señala un gestor de fondos.
El precio del oro negro se ha disparado cerca de un 50%, pero el miedo a que haya desabastecimiento todavía puede causar estragos antes de que la situación se normalice. Y esto tendrá su repercusión en las Bolsas. Araceli de Frutos, asesora del fondo Alhaja Inversiones, señala que los riesgos siguen presentes: “Esperamos caídas del 10% en el S&P500, hasta los 6.000 puntos, si el petróleo llega a los 120 dólares el barril. Pero la situación variará en función de la duración del conflicto”, advierte.
Uno de los eslabones más débiles en el mapa geopolítico es la UE, que importa más del 85% del gas y casi el 100% del petróleo. Continúa siendo muy dependiente para su desarrollo industrial, aunque en los últimos años y con la guerra de Ucrania como principal factor del cambio, se ha modificado de forma relevante el mix del origen del gas. Ahora, Estados Unidos es el principal proveedor junto con Noruega.
José Ramón Iturriaga, gestor de Abante Asesores, es optimista dentro de la gravedad: “Es un shock externo, considero que los escenarios apocalípticos no se van a producir. Un cierre de largo plazo del estrecho de Ormuz no beneficia a nadie. Ni a los países del Golfo ni a Estados Unidos ni al propio Irán”. Este experto espera un desenlace rápido, en el entorno de las dos semanas, y destaca que, de momento, no se está produciendo una crisis energética como la que estalló en el inicio de la invasión de Ucrania por Rusia, cuando el precio del gas natural llegó a los 350 euros por megavatio hora, y el petróleo tocó los 130 dólares el barril de Brent.
Desde MacroYield, sin embargo, advierten de que “con la oferta y la distribución dañadas, la escalada de precios solo se frenará cuando quepa hacer previsiones realistas sobre su restablecimiento”. Irán es el cuarto mayor productor de la OPEP con el 3% del petróleo mundial y está atacando refinerías de gas y petróleo de sus vecinos del Golfo. “El escenario al que podemos aspirar es el de que Irán asuma una cierta derrota y frene la escalada bélica, como ya está ocurriendo”, añade Iturriaga.
Juan Gómez Bada, director de Inversiones de Avantage Fund, afronta la situación con mucha más tranquilidad que el resto del mercado. “Nuestro escenario es que la situación es coyuntural y que, en última instancia, no va a afectar a los beneficios empresariales, que es en lo que se fija la renta variable. No esperamos cambios estructurales a largo plazo”. Este experto considera que una escalada del conflicto en otros países del Golfo aceleraría, en principio, la rendición de Irán.
El dólar se ha erigido en la divisa ganadora frente al euro con una escalada del 3% respecto a su precio anterior a que estallara el conflicto. Está en sus niveles más altos desde hace dos meses, y Morgan Stanley calcula que todavía tiene margen de subida, a 1,13 unidades por euro desde los 1,15 actuales.
Feed MRSS-S Noticias
Más noticias
El Supremo fija que el cobro simultáneo del plus de maternidad por los dos progenitores también se permite a los funcionarios
OpenAI vuelve a salir de compras y se hace con la ‘start-up’ de seguridad de IA Promptfoo
El FMI insta a los gobiernos de todo el mundo a “prepararse para lo impensable” ante la guerra en Oriente Próximo