Las máximas autoridades comerciales de Estados Unidos se han presentado este lunes en Bruselas con un mensaje muy claro: si la UE quiere solucionar el contencioso abierto a cuenta de los aranceles al acero y el aluminio, ahora en el 50%, tiene que relajar el impacto de sus leyes digitales. Estados Unidos considera que esas normas limitan la actividad de las grandes tecnológicas estadounidenses al imponerles requisitos en cuanto a reglas de competencia y de moderación de contenidos. “Nuestra sugerencia es que la UE considere detenidamente la posibilidad de analizar sus normas digitales e intente llegar a un equilibrio. Y si pueden llegar a ese enfoque equilibrado, entonces, junto con ellos, abordaremos las cuestiones del acero”, ha condicionado el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick.
Washington cree que si se afloja la presión con la legislación que afecta a empresas como Google y Meta la inversión de las grandes tecnológicas en Europa puede llegar al billón de dólares
Washington cree que si se afloja la presión con la legislación que afecta a empresas como Google y Meta la inversión de las grandes tecnológicas en Europa puede llegar al billón de dólares


Las máximas autoridades comerciales de Estados Unidos se han presentado este lunes en Bruselas con un mensaje muy claro: si la UE quiere solucionar el contencioso abierto a cuenta de los aranceles al acero y el aluminio, ahora en el 50%, tiene que relajar el impacto de sus leyes digitales. Estados Unidos considera que esas normas limitan la actividad de las grandes tecnológicas estadounidenses al imponerles requisitos en cuanto a reglas de competencia y de moderación de contenidos. “Nuestra sugerencia es que la UE considere detenidamente la posibilidad de analizar sus normas digitales e intente llegar a un equilibrio. Y si pueden llegar a ese enfoque equilibrado, entonces, junto con ellos, abordaremos las cuestiones del acero”, ha condicionado el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick.
Junto al estadounidense, en el edificio del Consejo Europeo, estaba su homólogo europeo, el comisario Maros Sefcovic, diplomático de profesión, que en su respuesta a la prensa ha buscado la forma de no contrariar a su huésped: “Solo queríamos asegurar claramente al secretario [de Comercio] que nuestras leyes no son discriminatorias. No están dirigidas a las empresas estadounidenses. Pero sabemos que este es uno de los temas que Estados Unidos quiere debatir”. No obstante, ya sin la presencia de los representantes norteamericanos, las fuentes consultadas en Bruselas aclaran que no hay conexión entre los dos asuntos.
Lutnick no solo ha ofrecido negociar la asignatura pendiente de los aranceles en el sector siderúrgico, uno de los temas que quedaron fuera del acuerdo comercial de este verano que fijó un arancel general del 15% para las exportaciones europeas a Estados Unidos. También ha llegado a decir que él pensaba que, si las normas europeas sobre internet se relajaban, la inversión de las grandes tecnológicas estadounidenses en Europa podía llegar al billón de dólares.
Casi desde el primer momento en que Trump volvió a La Casa Blanca, Washington presiona a la UE para que relaje sus normas digitales, principalmente dos: el reglamento de servicios digitales (DSA, por sus siglas inglesas) y el de mercados digitales (DMA). Y este lunes lo han hecho, directamente, en los cuarteles generales de la Unión, donde Lutnick y el representante de Comercio, Jamieson Greer, se ha reunido con Sefcovic y los ministros de Comercio de la UE y antes con la vicepresidenta de la Comisión Europea responsable de la soberanía digital, Henna Virkkunen.
“Estados Unidos lleva muchos años mostrando una gran preocupación por el reglamento de mercados digitales y otras leyes similares de la UE. Muchas veces, los umbrales se fijan de tal manera que casi solo afectan a las empresas estadounidenses. La aplicación de la ley es bastante agresiva en ocasiones. Las multas pueden ser bastante elevadas”, ha reprochado Greer, entre la advertencia y la aclaración: “No digo esto para ser negativo, sino para explicar un poco la posición de Estados Unidos y el reto que vemos con respecto a estas leyes”.
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Sobre la firma

Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.
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