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17 de enero de 2026

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Instrucciones para no perderse el trío Ibérico de eclipses en España: fechas, mejores lugares y consejos de observación

El cielo está ‘de buen año’, literalmente. Este 2026 arranca el trio de eclipses que vivirá España en los próximos tres años. Un fenómeno astronómico extraordinario y muy poco frecuente que incluye dos eclipses solares totales —el 12 de agosto de 2026 y el 2 de agosto de 2027— y un eclipse anular el 26 de enero de 2028.

La expectación es tal que ya se habla de reservas de hoteles completas en las zonas de máxima visibilidad, con aficionados y turistas dispuestos a viajar cientos de kilómetros para no perderse ni un instante de sombra y luz. Pero más allá de la fascinación que generan, surge una pregunta: ¿cómo hemos llegado a poder predecir con tanta exactitud estos fenómenos que antes parecían imprevisibles y misteriosos?

La historia de la predicción de los eclipses

Desde la antiguedad, los eclipses fueron fuente de asombro y temor para la sociedad. Civilizaciones como la babilónica los registraban con minuciosidad, buscando patrones que explicaran su recurrencia. Como señala el académico J. Guillermo Sánchez León de la Universidad de Salamanca en The Conversation, esos primeros observadores ya intuyeron que no se trataba de meras coincidencias, sino de fenómenos con ciclos repetitivos, como el famoso ciclo de Saros, que permite anticipar eclipses similares cada 18 años y 11 días.

La historia de la predicción astronómica avanza con nombres como Claudio Ptolomeo, cuyo Almagesto ofreció los primeros métodos matemáticos para calcular eclipses, aunque con limitaciones. Siglos después, astrónomos como Abraham Zacut refinaron las tablas astronómicas, y desde lugares como Salamanca se documentaron eclipses con un nivel de detalle que «sorprendía incluso a los contemporáneos», según cuenta el académico.

Cómo ver los eclipses

Antes de emocionarse por el espectáculo, es fundamental planificar con cuidado dónde se verá el eclipse. Como aconseja J. Guillermo Sánchez León, lo primero es acudir a la web del Instituto Geográfico Nacional (IGN) para conocer las fechas e incluso la duración exacta de la totalidad del eclipse.

Dadas las posibles variaciones meteorológicas, que solo pueden preverse con fiabilidad uno o dos días antes del evento, conviene tener siempre un Plan B y, por supuesto, no olvidar las gafas adecuadas para observar el Sol de manera segura.

Cada eclipse tiene sus particularidades que condicionan la elección del lugar de observación. El del 2 de agosto de 2026 se verá al atardecer, en la dirección en que se pone el Sol, por lo que Sánchez León recomienda buscar un lugar con horizonte Oeste despejado

En cambio, el eclipse del 12 de agosto de 2027, que ofrecerá una totalidad más prolongada, solo será visible en España muy al sur de Andalucía, lo que obliga a desplazamientos estratégicos para no perder la totalidad del fenómeno.

Los desplazamientos requieren planificación adicional, porque los colapsos de tráfico pueden ser considerables. Según el académico, es recomendable llegar al lugar elegido al menos un día antes del eclipse.

Ciudades como Ceuta y Melilla son especialmente idóneas, ya que se encuentran en la zona de mayor duración de la totalidad, que alcanzará 4 minutos y 30 segundos. Para quienes estén dispuestos a viajar más lejos y soportar el calor, «lugares como Luxor, en Egipto, ofrecen la oportunidad de contemplar el eclipse en su máxima duración», asegura el experto.

Aunque la planificación de eclipses solares requiere precisión, no hace falta esperar un evento para contemplar el cielo nocturno. Sánchez León recuerda que en las noches despejadas basta con levantar la vista del móvil y mirar hacia arriba, siempre que la contaminación lumínica lo permita.

Observar un eclipse es también un ejercicio de paciencia y previsión. Desde elegir un punto con horizonte despejado hasta asegurarse de contar con equipo adecuado y prever la meteorología, cada detalle cuenta para vivir la experiencia de manera completa y segura, según Sánchez León La recompensa, sin embargo, es única: un instante en que la Tierra, la Luna y el Sol se alinean de forma perfecta ante nuestros ojos.

 Civilizaciones como la babilónica ya registraban estos fenómenos con minuciosidad, según el académico Sánchez León de la Universidad de Salamanca.  

El cielo está ‘de buen año’, literalmente. Este 2026 arranca el trio de eclipses que vivirá España en los próximos tres años. Un fenómeno astronómico extraordinario y muy poco frecuente que incluye dos eclipses solares totales —el 12 de agosto de 2026 y el 2 de agosto de 2027— y un eclipse anular el 26 de enero de 2028. 

La expectación es tal que ya se habla de reservas de hoteles completas en las zonas de máxima visibilidad, con aficionados y turistas dispuestos a viajar cientos de kilómetros para no perderse ni un instante de sombra y luz. Pero más allá de la fascinación que generan, surge una pregunta: ¿cómo hemos llegado a poder predecir con tanta exactitud estos fenómenos que antes parecían imprevisibles y misteriosos?

La historia de la predicción de los eclipses

Desde la antiguedad, los eclipses fueron fuente de asombro y temor para la sociedad. Civilizaciones como la babilónica los registraban con minuciosidad, buscando patrones que explicaran su recurrencia. Como señala el académico J. Guillermo Sánchez León de la Universidad de Salamanca en The Conversation, esos primeros observadores ya intuyeron que no se trataba de meras coincidencias, sino de fenómenos con ciclos repetitivos, como el famoso ciclo de Saros, que permite anticipar eclipses similares cada 18 años y 11 días.

La historia de la predicción astronómica avanza con nombres como Claudio Ptolomeo, cuyo Almagesto ofreció los primeros métodos matemáticos para calcular eclipses, aunque con limitaciones. Siglos después, astrónomos como Abraham Zacut refinaron las tablas astronómicas, y desde lugares como Salamanca se documentaron eclipses con un nivel de detalle que «sorprendía incluso a los contemporáneos», según cuenta el académico. 

Cómo ver los eclipses

Antes de emocionarse por el espectáculo, es fundamental planificar con cuidado dónde se verá el eclipse. Como aconseja J. Guillermo Sánchez León, lo primero es acudir a la web del Instituto Geográfico Nacional (IGN) para conocer las fechas e incluso la duración exacta de la totalidad del eclipse. 

Dadas las posibles variaciones meteorológicas, que solo pueden preverse con fiabilidad uno o dos días antes del evento, conviene tener siempre un Plan B y, por supuesto, no olvidar las gafas adecuadas para observar el Sol de manera segura.

Cada eclipse tiene sus particularidades que condicionan la elección del lugar de observación. El del 2 de agosto de 2026 se verá al atardecer, en la dirección en que se pone el Sol, por lo que Sánchez León recomienda buscar un lugar con horizonte Oeste despejado

En cambio, el eclipse del 12 de agosto de 2027, que ofrecerá una totalidad más prolongada, solo será visible en España muy al sur de Andalucía, lo que obliga a desplazamientos estratégicos para no perder la totalidad del fenómeno.

Los desplazamientos requieren planificación adicional, porque los colapsos de tráfico pueden ser considerables. Según el académico, es recomendable llegar al lugar elegido al menos un día antes del eclipse. 

Ciudades como Ceuta y Melilla son especialmente idóneas, ya que se encuentran en la zona de mayor duración de la totalidad, que alcanzará 4 minutos y 30 segundos. Para quienes estén dispuestos a viajar más lejos y soportar el calor, «lugares como Luxor, en Egipto, ofrecen la oportunidad de contemplar el eclipse en su máxima duración», asegura el experto.

Aunque la planificación de eclipses solares requiere precisión, no hace falta esperar un evento para contemplar el cielo nocturno. Sánchez León recuerda que en las noches despejadas basta con levantar la vista del móvil y mirar hacia arriba, siempre que la contaminación lumínica lo permita. 

Observar un eclipse es también un ejercicio de paciencia y previsión. Desde elegir un punto con horizonte despejado hasta asegurarse de contar con equipo adecuado y prever la meteorología, cada detalle cuenta para vivir la experiencia de manera completa y segura, según Sánchez León La recompensa, sin embargo, es única: un instante en que la Tierra, la Luna y el Sol se alinean de forma perfecta ante nuestros ojos.

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