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La caída de los bonos japoneses desata un riesgo de siete billones para los mercados mundiales

Días después de que los bonos japoneses se desplomaran el martes pasado, provocando temblores en los mercados financieros mundiales, la rapidez y la magnitud del movimiento, un cuarto de punto en el rendimiento de la deuda a 30 años, aún tiene al mercado en ascuas. Este brote de volatilidad (normalmente un movimiento así tarda días o semanas en llegar) se ha dado en un mercado, el de la deuda nipona, habitualmente estable, un motivo por el que, junto a los bajos tipos de interés, Japón, con una deuda en circulación de más de siete billones de dólares, ha sido utilizado por fondos de todo el mundo para obtener financiación estable y barata para invertir en otras áreas, una operativa denominada carry trade. Precisamente por eso el episodio del martes pasado supone un riesgo para la estabilidad financiera: la venta masiva de deuda, acompañada de fuertes oscilaciones del yen, dejó claro que esos días de estabilidad han terminado.

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 El yen sube con fuerza contra el dólar ante el aviso de la primera ministra japonesa de una posible intervención, que estaría coordinada con EE UU  

Días después de que los bonos japoneses se desplomaran el martes pasado, provocando temblores en los mercados financieros mundiales, la rapidez y la magnitud del movimiento, un cuarto de punto en el rendimiento de la deuda a 30 años, aún tiene al mercado en ascuas. Este brote de volatilidad (normalmente un movimiento así tarda días o semanas en llegar) se ha dado en un mercado, el de la deuda nipona, habitualmente estable, un motivo por el que, junto a los bajos tipos de interés, Japón, con una deuda en circulación de más de siete billones de dólares, ha sido utilizado por fondos de todo el mundo para obtener financiación estable y barata para invertir en otras áreas, una operativa denominada carry trade. Precisamente por eso el episodio del martes pasado supone un riesgo para la estabilidad financiera: la venta masiva de deuda, acompañada de fuertes oscilaciones del yen, dejó claro que esos días de estabilidad han terminado.

El seísmo financiero ha hecho tomar cartas en el asunto al propio Gobierno nipón. La primera ministra nipona, Sanae Takaichi, aseguró el domingo que “Tomaremos todas las medidas necesarias para hacer frente a los movimientos especulativos y altamente anormales”, declaró el domingo, sin mencionar específicamente al yen ni a los bonos del Gobierno japonés o a la cotización del yen. Desde el viernes los mercados especulan con una posible intervención para frenar la caída de la moneda. Minoru Kihara, secretario jefe del Ejecutuivo, ha apuntado en la rueda de prensa diaria de este lunes que Japón se coordinará estrechamente con EE UU, y la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, ha declarado que Japón tiene “vía libre” para tomar las medidas que considere necesarias, incluida la intervención, y que está observando los movimientos de la moneda con gran urgencia. La posible intervención ha disparado el yen más del 3% desde el viernes, de las 159 unidades por dólar hasta las 153.

“Llas autoridades no están defendiendo niveles específicos, sino que están señalando que los movimientos desordenados, especulativos o demasiado rápidos pueden desencadenar respuestas no lineales”, explicó a Bloomberg Shoki Omori, estratega jefe de Mizuho Securities.

La subida de los tipos de interés es resultado del repunte de la inflación y de las políticas de la primera ministra Takaichi, que está impulsando planes de estímulo fiscal que aumentarían una deuda pública ya elevada. Así, los bonos a más largo plazo (40 años) rondan ya el 4%, nivel impensable hace pocos meses. Las elecciones anticipadas del 8 de febrero, para las que tanto Takaichi como sus rivales han hecho campaña a favor de presupuestos más flexibles, solo agudizan los nervios de los inversores. La subida de los tipos de interés reververa en los mercados de varias formas: los inversores japoneses tienen cinco billones de dólares en el extranjero, y con los tipos de interés más elevados en su propia casa, pueden estar incentivados a una repatriación masiva. Eso, sin tener en cuenta el yen que los fondos extranjeros han tomado prestado para sus apuestas en activos financieros en todo el mundo, una operativa denominada carry trade. En agosto de 2024 los mercados mundiales ya registraron un lunes negro por este mismo motivo, al temer un desmantelamiento masivo de este estilo de inversión.

Un nuevo paradigma

“Es una nueva era”, afirmó Masayuki Koguchi, director ejecutivo de gestión de fondos de Mitsubishi UFJ Asset Management, una de las mayores del país. “No creo que los rendimientos de Japón hayan ido lo suficientemente lejos todavía. Esto es solo el comienzo, existe la posibilidad de que se produzcan conmociones aún mayores”. Arif Husain, de T. Rowe Price, describe el aumento de los tipos de interés en Japón como una falla financiera de San Andrés, en la que cada temblor provoca una especulación febril sobre cuándo llegará el gran terremoto.

El movimiento en la deuda nipona supone más presión para la de Europa o EE UU. Un análisis de Goldman Sachs sugiere que cada 10 puntos básicos de “choque idiosincrásico de los bonos del Estado japonés” ejerce una presión al alza de entre dos y tres puntos básicos sobre los rendimientos en Estados Unidos y otros lugares. Sumitomo Mitsui Financial Group, la segunda entidad crediticia más grande de Japón, dijo la semana pasada que reconstruiría agresivamente su cartera de bonos del Estado a expensas de los mercados extranjeros. “Siempre me ha gustado la inversión en bonos extranjeros, pero ya no. Ahora son los bonos del Estado japonés”, dijo el director de mercados globales del grupo, Arihiro Nagata, en una entrevista.

Incluso las conservadoras aseguradoras de vida japonesas, que poseen el equivalente a más de dos billones de dólares en valores, están reconsiderando su dependencia de décadas de los mercados extranjeros, ya que los rendimientos nacionales se están volviendo más atractivos. “No hay duda de que eventualmente se presentará una oportunidad de compra”, afirmó Kenichiro Kitamura, director general y director de operaciones de planificación e investigación de inversiones de Meiji Yasuda Life Insurance, una de las mayores del país.

La relación de la deuda con el yen supone una capa de complejidad adicional por la operativa de pedir prestados yenes para invertirlos en el área del dólar o el euro. Según Mizuho Securities, el yen financia hasta 450.000 millones de dólares de esta estrategia. “Ha sido uno de los últimos bastiones del carry trade global”, afirmó Naomi Fink, estratega jefe global de Amova Asset Management, una de las mayores gestoras de activos de Japón. Si el banco central acelera las subidas de tipos, esto puede traducirse en una bajada de los precios de los activos de mayor riesgo a nivel mundial, según Fink.

De hecho, cuando el gobernador del Banco de Japón, Kauzo Oueda, amagó la semana pasada con adquirir bonos para frenar la subida de los tipos, el yen se debilitó. “Si el yen cae con fuerza, Japón tiene que defenderlo, y la herramienta más rápida es vender reservas, incluidos los bonos del Tesoro”, afirmó Anthony Doyle, estratega jefe de inversiones de Pinnacle Investment Management. “Así es como un problema en Japón se convierte en un aumento de los rendimientos estadounidenses en el peor momento posible”.

“Japón se ha colocado en una posición realmente vulnerable”, afirmó James Athey, de Marlborough Investment. “Si las autoridades simplemente ignoran estos movimientos, el mercado podría volverse realmente disfuncional y entonces tendrán que responder a una situación mucho peor”.

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