Entender la lógica de la OTAN ahora mismo resulta bastante complicado, con Estados Unidos yendo por libre y un secretario general, Mark Rutte, que considera positivo que su miembro principal ponga en duda la soberanía de un territorio de otro de los socios. Pero, sea para defender a la Alianza Atlántica o para defenderse de ella, los países europeos ven imprescindible incrementar el gasto militar, aunque eso incluya también el gasto en ciberseguridad y otras partidas contemporáneas. El Instituto de Estudios Económicos avisa en un informe de la gran concentración empresarial del sector en España, una tendencia que, sin embargo, es habitual también en otros países, y que resulta difícil de revertir en una industria tan estratégica y tan entrelazada con el Estado. El IEE reclama, asimismo, una mayor innovación tecnológica, una tarea pendiente de la economía española más allá de la defensa. Para ello, llama a aprovechar la importante inversión europea prevista. En la medida en que Europa, y en particular España, puedan desarrollar nuevas ideas y herramientas –más allá de la cantidad de gasto–, podrán escapar de sus inquietantes dependencias.
Entender la lógica de la Alianza Atlántica resulta bastante complicado
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
Entender la lógica de la Alianza Atlántica resulta bastante complicado


Entender la lógica de la OTAN ahora mismo resulta bastante complicado, con Estados Unidos yendo por libre y un secretario general, Mark Rutte, que considera positivo que su miembro principal ponga en duda la soberanía de un territorio de otro de los socios. Pero, sea para defender a la Alianza Atlántica o para defenderse de ella, los países europeos ven imprescindible incrementar el gasto militar, aunque eso incluya también el gasto en ciberseguridad y otras partidas contemporáneas. El Instituto de Estudios Económicos avisa en un informe de la gran concentración empresarial del sector en España, una tendencia que, sin embargo, es habitual también en otros países, y que resulta difícil de revertir en una industria tan estratégica y tan entrelazada con el Estado. El IEE reclama, asimismo, una mayor innovación tecnológica, una tarea pendiente de la economía española más allá de la defensa. Para ello, llama a aprovechar la importante inversión europea prevista. En la medida en que Europa, y en particular España, puedan desarrollar nuevas ideas y herramientas –más allá de la cantidad de gasto–, podrán escapar de sus inquietantes dependencias.
Queda mucho por hacer en un sector turístico en máximos
El Ministerio de Industria y Turismo –ese bonito oxímoron institucional– anunciaba ayer un nuevo récord en la llegada de turistas extranjeros: más de 97 millones el año pasado. El ministro, Jordi Hereu, más allá del número de visitantes, insistió en una cuestión, el gasto, que el sector tiene entre ceja y ceja, como el concepto de turismo de calidad (o más caro). Mientras los viajeros aumentaron un 3,5%, el gasto lo hizo un 6,8%, “en un patrón de crecimiento anclado en la triple sostenibilidad social, ambiental y económica”. Mucho queda por hacer en estas tres patas. Mientras, la gallina de los huevos de oro sigue poniendo.
Uber Eats firma el fin del ‘rider’ autónomo
Uber Eats anunció ayer que renuncia a sus repartidores autónomos para evitar la amenaza penal contra sus dirigentes. La empresa de reparto era la última del sector que se aferraba a este modelo laboral, señalado por la ley y por la Justicia. Con ella, termina de alguna manera la supuesta revolución de la economía de plataformas, que venían a cambiar el modo en el que se trabajaba en España (no es descabellado decir que a peor). La presión legislativa y judicial ha acabado por doblegar el brazo de las empresas, que con mayor o menor resistencia se han abonado a un modelo de subcontratas (o han abandonado el mercado). El siguiente paso será controlar que estas subcontratas respeten los derechos de sus trabajadores.
La frase
Nos alienta el liderazgo del presidente Xi Jinping y la rapidez con la que ha progresado nuestra relación con China. Esto sienta las bases para importantes debates sobre cuestiones en las que podemos ser socios estratégicos, como la energía, la agricultura o la seguridad
Mark Carney, primer ministro de Canadá
Los curiosos tiempos modernos de la inteligencia artificial
Genios como John von Neumann o Alan Turing pusieron los primeros ladrillos de la computación a mediados del siglo XX y, unos cuantos años después, un puñado de adolescentes –y de no tan adolescentes– exprimen la enorme cantidad de recursos que necesita un modelo de lenguaje de IA para pedirle que genere imágenes en bikini de mujeres que ven en internet. No parece, de momento, el resultado ideal de la supuesta nueva revolución industrial, pero es el mundo en el que vivimos. Tras semanas de presiones –y después de haberlo limitado a usuarios de pago–, Elon Musk, dueño de X y de su IA, Grok, dejará de permitir en la red social la edición de imágenes en X de “de personas reales con ropa sugerente, como bikinis”. Qué haría Chaplin con estos tiempos modernos.
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