Un grupo de arqueólogos mexicanos ha hallado en Tula, México, un antiguo altar ceremonial tolteca de hace 1.000 años, rodeado de los cráneos decapitados de cuatro personas, en lo que parece un sacrificio humano.
El altar mide aproximadamente un metro por cada lado, tiene una base de piedra labrada y probablemente cuenta con al menos tres secciones bajas y sin escalones. Cuatro calaveras están cuidadosamente dispuestas alrededor de la base del altar.
Los arqueólogos creen que es improbable que se encuentren esqueletos completos. Esto se debe a que los sacrificios rituales generalmente solo ofrecían ciertas partes del cuerpo.
Pero a pesar de ello, también se encontraron en la zona huesos largos, que los expertos sospechan que son fémures, así como esqueletos incompletos. También se encontraron objetos como cuencos negros, fragmentos de obsidiana y cuchillas, que probablemente se usaban en las decapitaciones.
«En este caso, aunque ya se trabajaban metales en el periodo Posclásico, sabemos que aquí las decapitaciones todavía se realizaban con cuchillos de obsidiana o sílex, y que dejaban marcas de corte en los huesos«, explica el arqueólogo Francisco Víctor Heredia Guillén.
En la excavación también se descubrieron restos de muros. «Suponemos que se trataba de habitaciones o parte de un contexto de élite, o bien, para grupos de mayor rango, restos de palacios que pudieron haber existido en el lugar», añadió Heredia.
«Sabemos que en las afueras de Tula había barrios de las clases altas y medias, y mucho más lejos, los de la gente común«, concluye el arqueólogo mexicano.
Los expertos creen que se trata de sacrificios humanos llevados a cabo hace unos 1.000 años en Tula.
Un grupo de arqueólogos mexicanos ha hallado en Tula, México, un antiguo altar ceremonial tolteca de hace 1.000 años, rodeado de los cráneos decapitados de cuatro personas, en lo que parece un sacrificio humano.
El altar mide aproximadamente un metro por cada lado, tiene una base de piedra labrada y probablemente cuenta con al menos tres secciones bajas y sin escalones. Cuatro calaveras están cuidadosamente dispuestas alrededor de la base del altar.
Los arqueólogos creen que es improbable que se encuentren esqueletos completos. Esto se debe a que los sacrificios rituales generalmente solo ofrecían ciertas partes del cuerpo.
Pero a pesar de ello, también se encontraron en la zona huesos largos, que los expertos sospechan que son fémures, así como esqueletos incompletos. También se encontraron objetos como cuencos negros, fragmentos de obsidiana y cuchillas, que probablemente se usaban en las decapitaciones.
«En este caso, aunque ya se trabajaban metales en el periodo Posclásico, sabemos que aquí las decapitaciones todavía se realizaban con cuchillos de obsidiana o sílex, y que dejaban marcas de corte en los huesos«, explica el arqueólogo Francisco Víctor Heredia Guillén.
En la excavación también se descubrieron restos de muros. «Suponemos que se trataba de habitaciones o parte de un contexto de élite, o bien, para grupos de mayor rango, restos de palacios que pudieron haber existido en el lugar», añadió Heredia.
«Sabemos que en las afueras de Tula había barrios de las clases altas y medias, y mucho más lejos, los de la gente común«, concluye el arqueólogo mexicano.
20MINUTOS.ES – Ciencia
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