Mañana continúa el juicio a la activista feminista Ibtissam Lachgar, conocida como ‘Betty’, la cual está acusada por el reino de Marruecos de Blasfemia por publicar una foto en la que aparece vestida con una camiseta en la pone «Alá es lesbiana». Este proceso a abierto en nuestro país vecino el debate entre la libertad de expresión y la libertad religiosa, que se da en inumerables ocasiones, en todo tipo de países.
Fue el 10 de agosto cuando Lachgar fue detenida tras haber compartido la publicación en la que acusaba también en un texto al Islam de ser una «ideología religiosa, fascista, falocrática y misógina».
Mañana volverá a declarar y a enfrentarse a una pena de hasta cinco años. Un Tribunal de Primera Instancia de Rabat acusa a la feminista de «atentar contra la religión islámica», un delito tipificado en el artículo 267-5 del Código Penal marroquí y que castiga estos actos contra su religión oficial con penas que van de entre los seis meses y los dos años de carcel. Con multas de hasta 200.000 dirhams (18.900 euros).
En el caso de esta activista, la pena podría ser mucho mayor, ya que el acto ha sido publicitario y difundido en medios «electrónicos, impresos o audiovisuales» lo cual es un agravante y podría llevar a la mujer a pasar hasta cinco años entre rejas.
Una detención arbitraria
Activistas y defensores de los derechos humanos se han puesto manos a la obra desde que el día 10 Lachgar fuese detenida. «Estemos de acuerdo o no con ella, no se le puede negar su derecho a expresarse libremente», ha comentado en varios medios Hakim Sikouk, presidente de la sección Rabat de Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH). Sikouk considera que arresto ha sido «arbitrario» y «no justificado».
Consieran que además, actos como este, ponen en peligro los compromisos internacionales de Marruecos en materia de derechos humanos. A través de la plataforma «change.org» han pedido liberación inmediata.
Varias organizaciones feministas y laicas han decidido convocar manifestaciones diarias en su apoyo y además piden su liberación debido a su delicado estado de salud, ya que Lachgar es una superviviente de cáncer que requiere tratamiento médico.
Dentro del país hay una división en cuanto a este asunto, algunos políticos, como el exministro de Justicia, Mustafa Ramid, han mostrado su rechazo al mensaje de la mujer en redes sociales. Ramid affirma que la libertad de expresión no incluye «la burla a las creencias religiosas» y pidió que Lachgar «sea cuestionada».
Por otro lado, Souad Brahma, abogada de la activista y presidenta general de la AMDH ha intentoado presentar una solicitud de libertad provisional para su clienta, la cual no ha prosperado.
El futuro de Lachgar es incierto, ella es una de las activistas más conocidas del país por su defensa radical de las libertades individuales. En 2009, cofundó el Movimiento Alternativo para las Libertades Individuales (MALI) que desde entonces lucha por la legalización del aborto y de las relaciones extramatrimoniales, así como por la defensa de los derechos de la comunidad LGTBI.
La Asociación Marroquí de Derechos Humanos considera la detención «arbitraria» y «no justificada»
Mañana continúa el juicio a la activista feminista Ibtissam Lachgar, conocida como ‘Betty’, la cual está acusada por el reino de Marruecos de Blasfemia por publicar una foto en la que aparece vestida con una camiseta en la pone «Alá es lesbiana». Este proceso a abierto en nuestro país vecino el debate entre la libertad de expresión y la libertad religiosa, que se da en inumerables ocasiones, en todo tipo de países.
Fue el 10 de agosto cuando Lachgar fue detenida tras haber compartido la publicación en la que acusaba también en un texto al Islam de ser una «ideología religiosa, fascista, falocrática y misógina».
Mañana volverá a declarar y a enfrentarse a una pena de hasta cinco años. Un Tribunal de Primera Instancia de Rabat acusa a la feminista de «atentar contra la religión islámica», un delito tipificado en el artículo 267-5 del Código Penal marroquí y que castiga estos actos contra su religión oficial con penas que van de entre los seis meses y los dos años de carcel. Con multas de hasta 200.000 dirhams (18.900 euros).
En el caso de esta activista, la pena podría ser mucho mayor, ya que el acto ha sido publicitario y difundido en medios «electrónicos, impresos o audiovisuales» lo cual es un agravante y podría llevar a la mujer a pasar hasta cinco años entre rejas.
Una detención arbitraria
Activistas y defensores de los derechos humanos se han puesto manos a la obra desde que el día 10 Lachgar fuese detenida. «Estemos de acuerdo o no con ella, no se le puede negar su derecho a expresarse libremente», ha comentado en varios medios Hakim Sikouk, presidente de la sección Rabat de Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH). Sikouk considera que arresto ha sido «arbitrario» y «no justificado».
Consieran que además, actos como este, ponen en peligro los compromisos internacionales de Marruecos en materia de derechos humanos. A través de la plataforma «change.org» han pedido liberación inmediata.
Varias organizaciones feministas y laicas han decidido convocar manifestaciones diarias en su apoyo y además piden su liberación debido a su delicado estado de salud, ya que Lachgar es una superviviente de cáncer que requiere tratamiento médico.
Dentro del país hay una división en cuanto a este asunto, algunos políticos, como el exministro de Justicia, Mustafa Ramid, han mostrado su rechazo al mensaje de la mujer en redes sociales. Ramid affirma que la libertad de expresión no incluye «la burla a las creencias religiosas» y pidió que Lachgar «sea cuestionada».
Por otro lado, Souad Brahma, abogada de la activista y presidenta general de la AMDH ha intentoado presentar una solicitud de libertad provisional para su clienta, la cual no ha prosperado.
El futuro de Lachgar es incierto, ella es una de las activistas más conocidas del país por su defensa radical de las libertades individuales. En 2009, cofundó el Movimiento Alternativo para las Libertades Individuales (MALI) que desde entonces lucha por la legalización del aborto y de las relaciones extramatrimoniales, así como por la defensa de los derechos de la comunidad LGTBI.
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