“Es la única opción que nos han dejado”. Así de tajante se ha mostrado este lunes Alejandro Page, director general de Santa Bárbara, la filial española de General Dynamics European Land Systems, en relación al recurso que la compañía presentó contra las ayudas públicas que recibirán Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) para el desarrollo de los nuevos sistemas de artillería móvil sobre ruedas y cadenas para el Ejército de Tierra, unos contratos a los que aspiraba Santa Bárbara. A principios de mes, el Tribunal Supremo admitió a trámite el recurso contencioso-administrativo que solicitaba, como medida cautelar, la suspensión de las mencionadas ayudas, que ascienden a 3.002 millones de euros en préstamos estatales a un interés del 0%. Según Page, a Santa Bárbara se le excluyó del proceso, a pesar de que la UTE (Unión Temporal de Empresas) formada por Indra y EM&E “no tiene capacidad para desarrollar” el mayor programa de artillería de la historia de España.
La compañía presentó un recurso contra los 3.002 millones en ayudas públicas que el Ejecutivo dará a la tecnológica y a Escribano para los nuevos contratos del Ejército de Tierra
La compañía presentó un recurso contra los 3.002 millones en ayudas públicas que el Ejecutivo dará a la tecnológica y a Escribano para los nuevos contratos del Ejército de Tierra


“Es la única opción que nos han dejado”. Así de tajante se ha mostrado este lunes Alejandro Page, director general de Santa Bárbara, la filial española de General Dynamics European Land Systems, en relación al recurso que la compañía presentó contra las ayudas públicas que recibirán Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) para el desarrollo de los nuevos sistemas de artillería móvil sobre ruedas y cadenas para el Ejército de Tierra, unos contratos a los que aspiraba Santa Bárbara. A principios de mes, el Tribunal Supremo admitió a trámite el recurso contencioso-administrativo que solicitaba, como medida cautelar, la suspensión de las mencionadas ayudas, que ascienden a 3.002 millones de euros en préstamos estatales a un interés del 0%. Según Page, a Santa Bárbara se le excluyó del proceso, a pesar de que la UTE (Unión Temporal de Empresas) formada por Indra y EM&E “no tiene capacidad para desarrollar” el mayor programa de artillería de la historia de España.
“Siempre hemos cooperado y seguimos con la intención de cooperar (…) este recurso se presenta con una motivación, que es la de defender la tecnología española. En septiembre presentamos una oferta al Gobierno no solicitada con tecnología española”, ha asegurado Page, que ha defendido la independencia de Santa Bárbara dentro de al estadounidense General Dynamics, a la que ha denominado como “el principal accionista”.
Tras este recurso, la compañía también tratará de impugnar los propios contratos, que ascienden a un valor de más de 7.200 millones. “No vale destruir lo existente para crear el futuro. Estamos alineados con la política del Gobierno de promover la autonomía estratégica de España, somos parte de esa autonomía y queremos que cuenten con nosotros para esos proyectos”, ha explicado el director general del histórico fabricante armamentístico.
El conflicto entre Indra y Santa Bárbara explotó cuando General Dynamics se negó a venderle a Indra su filial española, en un momento en el que la tecnológica decidió crecer en el ámbito de las plataformas terrestres, un campo en el que Santa Bárbara no tenía competencia a nivel nacional. Tras la negativa, la compañía presidida por Ángel Escribano decidió hacerse con la planta de El Tallerón (Gijón) de Duro Felguera, empresa que en ese momento se encontraba en preconcurso de acreedores. Además, Indra estudia la compra de EM&E, empresa del propio Ángel Escribano y presidida por su hermano, una operación que la dotaría de capacidades de producción de plataformas terrestres y torretas.
“No queremos que Indra desaparezca de Asturias, lo que no queremos es desaparecer nosotros. No deseamos que se nos deje fuera de algo en lo que podemos jugar un papel muy importante. Queremos que El Tallerón y Trubia [localidad asturiana donde Santa Bárbara tiene su planta de cañones de artillería] puedan trabajar”, ha explicado Page.
A pesar de la guerra declarada y de que Indra no respondió, según Page, a la propuesta de Santa Bárbara de colaborar en estos contratos, el director general de la compañía ha indicado que sigue habiendo contacto entre las partes, sobre todo porque Indra y Santa Bárbara son socias en Tess Defence. Esta es la UTE encargada del desarrollo y fabricación de los blindados 8×8 Dragón, del que el Gobierno se ha quejado por los continuos retrasos en los plazos de entrega. El año pasado, Indra tomó el control de esta sociedad al pagar 107 millones de euros a los socios que la conforman —también están Sapa y EM&E—.
Además de los contratos para la artillería terrestre móvil, Indra se hizo con otros relacionados con el FCAS (el futuro avión de combate europeo), radio, ciberseguridad o el lanzapuentes, en el marco de los Programas Especiales de Modernización que el Gobierno lanzó el año pasado para disparar el gasto en Defensa hasta el 2% del PIB. De cara a futuro, Indra y EM&E tienen en la mira la modernización de los tanques Leopard, otro contrato milmillonario. “Los Leopard 2E los fabricó Santa Bárbara y ahora mismo nos estamos encargando de su mantenimiento. Creemos que debemos jugar un papel principal en su modernización”, ha afirmado Page.
Sobre la firma

Redactor de la sección de empresas, especializado en el automóvil y en defensa. Como ‘freelance’, cubrió la temporada de incendios del verano 2019-2020 en Australia para EL PAÍS. Es graduado en periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos y cursó el Máster de periodismo de EL PAÍS.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Más información
Archivado En
Feed MRSS-S Noticias


Más noticias
Repsol sigue con la transformación ‘verde’ de la refinería de Petronor
Lo que queda en el aire si decae el decreto de pensiones: moratoria de desahucios, prohibición del corte de suministros y ayudas al coche eléctrico
El Ibex choca con su máximo histórico mientras el dólar cae a mínimos de cuatro meses