En los cuatro años que han transcurrido desde tomó las riendas de TUI, el mayor grupo de viajes y ocio de Europa, Sebastian Ebel (Brunswick, Alemania, 1963) ha visto como la recuperación explosiva del turismo ha resucitado a un gigante industrial que fue rescatado por el Gobierno alemán con préstamos por valor de 4.300 millones de euros durante la pandemia. “Todos han sido devueltos posteriormente y con intereses, lo que hizo que el acuerdo resultara muy rentable para el Estado”, recalca en una entrevista con este periódico con motivo de su presencia en la Feria Internacional de Turismo (Fitur).
El consejero delegado del mayor turoperador europeo anticipa un crecimiento del beneficio cercano al 10% y la recuperación del dividendo, con un reparto del 10% al 20% de los resultados a los accionistas
En los cuatro años que han transcurrido desde tomó las riendas de TUI, el mayor grupo de viajes y ocio de Europa, Sebastian Ebel (Brunswick, Alemania, 1963) ha visto como la recuperación explosiva del turismo ha resucitado a un gigante industrial que fue rescatado por el Gobierno alemán con préstamos por valor de 4.300 millones de euros durante la pandemia. “Todos han sido devueltos posteriormente y con intereses, lo que hizo que el acuerdo resultara muy rentable para el Estado”, recalca en una entrevista con este periódico con motivo de su presencia en la Feria Internacional de Turismo (Fitur).
En el último año fiscal, cerrado el pasado 30 de septiembre, la compañía logró una cifra de negocio récord (24.200 millones de euros) y un beneficio bruto histórico (ebitda) de 1.413 millones. Las previsiones que ha trasladado al mercado para el siguiente ejercicio apuntan a un crecimiento del beneficio entre un 7% y un 10%. “Ha sido una etapa compleja, pero a la vez nos ha dado la oportunidad para transformar la compañía”,
Una transformación que, según Ebel, se ha operado en dos planos diferentes. El primero ha sido el saneamiento de las cuentas. “Hemos reducido la deuda hasta los 1.300 millones, casi un tercio de la registrada durante la pandemia, y queremos seguir haciéndolo. La gran diferencia respecto a los años anteriores es que ahora también miramos la inversión para encontrar un equilibrio entre ambas. Y eso pasa por seguir siendo disciplinados en los costes y en la selección de las inversiones. Si hay diez proyectos encima de la mesa, solo escogeremos los tres mejores”. Otro elemento que refleja el impacto positivo que el ciclo virtuoso del turismo ha tenido en la compañía ha sido la recuperación del dividendo, con un pay-out (porcentaje del beneficio repartido) de entre el 10% y el 20% con cargo a los resultados de este año. “Los accionistas de la compañía nos apoyaron sin fisuras durante la pandemia y ahora hay que devolvérselo, al margen de la mejora de la cotización, con dividendos. Esa flexibilidad entre el 10% y el 20% nos permite una cierta holgura ante un escenario geopolítico tan incierto y tan cambiante”.
La otra gran revolución se ha producido en el caso de la digitalización. “Hemos hecho un esfuerzo inversor sin precedentes. Más del 50% de nuestros clientes ya utilizan nuestra aplicación y el 45% de los productos que ofrecemos es exclusivo. Ahora tenemos una oferta integrada, en la que vendemos hoteles, cruceros, experiencias y aerolíneas y eso nos da un potencial muy importante, aunque aún quedan muchas cosas por hacer. La competencia no descansa y la IA es un tecnología muy disruptiva. No aspiramos a ser una plataforma online como Booking o Expedia. Queremos ser algo mucho más personalizado”.
Otra de las transformaciones se va a producir en el cambio en los mercados emisores. De ser un turoperador alemán que enviaba turistas al resto del mundo en su génesis pasó posteriormente a convertirse en un grupo que daba servicio en especial a los mercados del centro y del norte de Europa. Ahora España está en el punto de mira. “España se ha convertido en el lugar idóneo para vender viajes, pero no solo al mercado español. Vamos a convertirla en el hub para vender a viajeros en Latinoamérica y también a clientes de Portugal e Italia”
Una apuesta que coincide en el tiempo con dos fenómenos comunes entre los destinos más visitados en el mundo, como son el turismo masivo y la turismofobia. “Suelo viajar a Lanzarote en primavera durante una semana, pero en noviembre estuve allí y nunca la había visto tan llena. Me sirvió para entender la dimensión del turismo masivo y comprender que los residentes tienen que ver los beneficios que genera el turismo, como el empleo que crea en el territorio o las compras de proximidad, y no solo ser conscientes de los problemas que genera el tráfico y la falta de vivienda. Nuestra prioridad debe ser asegurarnos de que tanto turistas como vecinos están satisfechos”.
Otro denominador común del turismo es el fuerte crecimiento que los precios de hoteles u aerolíneas acumulan desde la invasión de Ucrania en 2022, lo que ha llevado a España a entrar en el listado de destinos caros frente a otros más baratos como Marruecos, Túnez, Egipto, Cabo Verde o Turquía, con costes laborales mucho más bajos y marcos fiscales más favorables. “Lo que vemos es que empieza a haber una sensibilidad creciente a los precios y eso puede provocar un ajuste en España para este verano es por la incidencia de otros mercados como Cabo Verde, Egipto o Bulgaria. En el otro lado, nuestra distribución de viajes a España se ha ampliado a otros muchos mercados y los viajeros ya no llegan exclusivamente desde Alemania, si no que contratan viajes desde la gran mayoría de países del este de Europa. España recibe visitantes de muchos mercados nuevos, tanto dentro de Europa como a nivel global, incluidos Oriente Medio, América y Asia”.
Pese a ese cambio, el consejero delegado de TUI considera que la estabilidad y la seguridad que ofrecen los destinos consolidados como España siguen siendo un valor clave. “Esperamos que la economía europea se comporte de forma muy similar al año pasado. Los grandes mercados emisores, como Alemania y Reino Unido, serán más estables, y algunos mercados crecerán y ya están mostrando un buen comportamiento, como Europa del Este y el sur de Europa”, apunta Ebel.
En cualquier caso, señala que, en el ámbito de los destinos, el mayor crecimiento vendrá de los países emergentes, como Egipto, con tasas de dos dígitos, frente a los avances más moderados de los mercados más maduros. La alianza estratégica con el sultanato de Omán es una buena muestra de ello, con un acuerdo para el desarrollo de cinco nuevos hoteles y la entrada de Omran Group, la compañía turística de Omán, en el capital de TUI con una participación del 1,4%, reforzando su posición como socio a largo plazo.
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