Aunque el porcentaje puede variar por países, la mayoría de las personas —entre el 85 y el 90%— son diestras. Los humanos somos los únicos primates que tenemos una preferencia manual generalizada en toda la población, un enigma al que una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad de Oxford y la Universidad de Reading (Reino Unido) ha encontrado una posible explicación.
Según el estudio, publicado en la revista PLOS Biology, el bipedismo y la expansión del cerebro humano pudieron haber jugado un papel fundamental en este aspecto.
Para llegar a esta afirmación, los investigadores recopilaron datos de 2.025 individuos de 41 especies de monos y simios y puso a prueba las principales hipótesis existentes sobre la evolución de la lateralidad manual, incluyendo el uso de herramientas, la dieta, el hábitat, la masa corporal, la organización social, el tamaño del cerebro y la locomoción.
«Este es el primer estudio que pone a prueba varias de las principales hipótesis sobre la lateralidad manual humana en un mismo marco», explica en un comunicado Thomas Püschel, antropólogo evolutivo de la Universidad de Oxford.
De este modo, añade, «al analizar diversas especies de primates, podemos empezar a comprender qué aspectos de la lateralidad manual son ancestrales y compartidos, y cuáles son exclusivamente humanos».
En dicho estudio, los humanos presentaban una anomalía evolutiva al situarse fuera del patrón que explicaba a todos los demás primates. Sin embargo, cuando los investigadores añadieron los factores del tamaño del cerebro y el marcador de la locomoción bípeda, esa anomalía evolutiva dejaba de serlo.
A partir de este hallazgo, el equipo ha tratado de averiguar si otros homínidos ya extintos, como los neandertales, pudieron haber tenido también una preferencia por una mano en particular. De este modo, apuntan que los primeros homininos, como el Australopithecus, probablemente tenían ya una leve preferencia por la mano derecha, similar a la de los grandes simios modernos.
Sin embargo, con la aparición del género Homo, ese sesgo se acentúa a través del Homo ergaster, el Homo erectus y los neandertales, hasta el moderno Homo sapiens.
Los investigadores desgranan la historia de esta preferencia por la mano derecha en dos etapas. Primero surgió la bipedestación, que dejaba las manos libres para otros cometidos.
Posteriormente, el tamaño del cerebro fue creciendo y reorganizándose, y con ello la preferencia por la derecha, que terminó por convertirse en el patrón casi universal presente en prácticamente el total de la población.
Según un nuevo estudio, el bipedismo y la expansión cerebral explicarían por qué los humanos somos los únicos primates con esta preferencia manual.
Aunque el porcentaje puede variar por países, la mayoría de las personas —entre el 85 y el 90%— son diestras. Los humanos somos los únicos primates que tenemos una preferencia manual generalizada en toda la población, un enigma al que una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad de Oxford y la Universidad de Reading (Reino Unido) ha encontrado una posible explicación.
Según el estudio, publicado en la revista PLOS Biology, el bipedismo y la expansión del cerebro humano pudieron haber jugado un papel fundamental en este aspecto.
Para llegar a esta afirmación, los investigadores recopilaron datos de 2.025 individuos de 41 especies de monos y simios y puso a prueba las principales hipótesis existentes sobre la evolución de la lateralidad manual, incluyendo el uso de herramientas, la dieta, el hábitat, la masa corporal, la organización social, el tamaño del cerebro y la locomoción.
«Este es el primer estudio que pone a prueba varias de las principales hipótesis sobre la lateralidad manual humana en un mismo marco», explica en un comunicado Thomas Püschel, antropólogo evolutivo de la Universidad de Oxford.
De este modo, añade, «al analizar diversas especies de primates, podemos empezar a comprender qué aspectos de la lateralidad manual son ancestrales y compartidos, y cuáles son exclusivamente humanos».
En dicho estudio, los humanos presentaban una anomalía evolutiva al situarse fuera del patrón que explicaba a todos los demás primates. Sin embargo, cuando los investigadores añadieron los factores del tamaño del cerebro y el marcador de la locomoción bípeda, esa anomalía evolutiva dejaba de serlo.
A partir de este hallazgo, el equipo ha tratado de averiguar si otros homínidos ya extintos, como los neandertales, pudieron haber tenido también una preferencia por una mano en particular. De este modo, apuntan que los primeros homininos, como el Australopithecus, probablemente tenían ya una leve preferencia por la mano derecha, similar a la de los grandes simios modernos.
Sin embargo, con la aparición del género Homo, ese sesgo se acentúa a través del Homo ergaster, el Homo erectus y los neandertales, hasta el moderno Homo sapiens.
Los investigadores desgranan la historia de esta preferencia por la mano derecha en dos etapas. Primero surgió la bipedestación, que dejaba las manos libres para otros cometidos.
Posteriormente, el tamaño del cerebro fue creciendo y reorganizándose, y con ello la preferencia por la derecha, que terminó por convertirse en el patrón casi universal presente en prácticamente el total de la población.
20MINUTOS.ES – Ciencia
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