El sol no parece el mismo sol desde distintos puntos de España. En los últimos días, la gran estrella aparece en el cielo con un color rojo intenso, sobre todo en aquellas zonas castigadas por los incendios forestales, por lo que se está produciendo la llamada dispersión de Mie. Nuestro país vuelve a arder como ya lo hiciera el año pasado. Ávila, Madrid, Guadalajara y otros puntos del territorio español tienen focos activos, algunos descontrolados y con una cantidad espectacular de hectáreas quemadas.
Esta situación ha obligado, incluso, al Gobierno de España a declarar la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y Ávila. Los incendios forestales se convierten de nuevo en protagonistas de este verano del 2026 y como ya ocurriera el pasado año, el cielo español está cambiando de color y también el sol. Desde hace unos días, el rojo intenso de la gran estrella acapara muchas miradas y esta es la ciencia detrás de este fenómeno.
Dispersión de Mie, el fenómeno detrás del sol rojo intenso
El fenómeno de la dispersión de Mie, lleva el nombre de su descubridor Gustav Mie en 1908. Este efecto de dispersión se produce cuando las moléculas o partículas grandes presentes en el aire se dispersan en la misma dirección de incidencia. Es decir, funcionan como obstáculos que desvían la luz solar pero sin cambiar especialmente sus colores como sí ocurre en la dispersión de Rayleigh, responsable así de expandir el color azul (cielo) por las partículas más pequeñas de las que está compuesta la atmósfera.
En el caso de los incendios forestales, las partículas que se forman suelen ser mucho más grandes. Este tamaño mayor hace que los colores no se dispersen con tanta facilidad mientras otras absorben el color. Al atravesar los rayos de sol una densa masa de partículas, estas tienden a llegar a los ojos de un color anaranjado o rojo intenso. Esto ocurre de igual forma con otro tipo de partículas similar a la del humo de los incendios, como el polvo sahariano y la ceniza volcánica. El color será más intenso aún cuando el sol esté en el bajo horizonte, ya que los rayos tienen que atravesar una capa más densa de la atmósfera.
Incluso, la dispersión de Mie está detrás de que percibamos las nubes como blancas, debido a que las gotas de agua dispersan prácticamente todos los colores de la luz solar
Qué papel tiene la dispersión de Rayleigh
Que el sol adquiere este tono rojizo no solo depende de la dispersión de Mie, aunque tenga la mayor culpa. También entra en juego la ya mencionada dispersión de Rayleigh. Este fenómeno está detrás de que el ojo humano perciba el cielo con un color azul. Rayleigh (físico–matemático inglés) describió en 1981 que las pequeñas moléculas de las atmósfera o gases son más pequeñas que las ondas del sol, por lo que no es capaz de desviar todos sus colores pero sí el azul.
Sin embargo, este proceso se ve mínimamente vulnerado durante el amanecer y el atardecer. Cuando el sol se encuentra en una altitud baja, ya sea porque está saliendo o porque se está escondiendo, los rayos tardan más en atravesar la atmósfera y el azul tiende a perderse, apareciendo así el característico tono rojizo y anaranjado que regalan amaneceres y atardeceres espectaculares.
El fenómeno que lo provoca se llama dispersión de Mie y se produce al chocar la luz con partículas de tamaño similar o mayor a la longitud de onda de la luz.
El sol no parece el mismo sol desde distintos puntos de España. En los últimos días, la gran estrella aparece en el cielo con un color rojo intenso, sobre todo en aquellas zonas castigadas por los incendios forestales, por lo que se está produciendo la llamada dispersión de Mie. Nuestro país vuelve a arder como ya lo hiciera el año pasado. Ávila, Madrid, Guadalajara y otros puntos del territorio español tienen focos activos, algunos descontrolados y con una cantidad espectacular de hectáreas quemadas.
Esta situación ha obligado, incluso, al Gobierno de España a declarar la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y Ávila. Los incendios forestales se convierten de nuevo en protagonistas de este verano del 2026 y como ya ocurriera el pasado año, el cielo español está cambiando de color y también el sol. Desde hace unos días, el rojo intenso de la gran estrella acapara muchas miradas y esta es la ciencia detrás de este fenómeno.
Dispersión de Mie, el fenómeno detrás del sol rojo intenso
El fenómeno de la dispersión de Mie, lleva el nombre de su descubridor Gustav Mie en 1908. Este efecto de dispersión se produce cuando las moléculas o partículas grandes presentes en el aire se dispersan en la misma dirección de incidencia. Es decir, funcionan como obstáculos que desvían la luz solar pero sin cambiar especialmente sus colores como sí ocurre en la dispersión de Rayleigh, responsable así de expandir el color azul (cielo) por las partículas más pequeñas de las que está compuesta la atmósfera.
En el caso de los incendios forestales, las partículas que se forman suelen ser mucho más grandes. Este tamaño mayor hace que los colores no se dispersen con tanta facilidad mientras otras absorben el color. Al atravesar los rayos de sol una densa masa de partículas, estas tienden a llegar a los ojos de un color anaranjado o rojo intenso. Esto ocurre de igual forma con otro tipo de partículas similar a la del humo de los incendios, como el polvo sahariano y la ceniza volcánica. El color será más intenso aún cuando el sol esté en el bajo horizonte, ya que los rayos tienen que atravesar una capa más densa de la atmósfera.
Incluso, la dispersión de Mie está detrás de que percibamos las nubes como blancas, debido a que las gotas de agua dispersan prácticamente todos los colores de la luz solar
Qué papel tiene la dispersión de Rayleigh
Que el sol adquiere este tono rojizo no solo depende de la dispersión de Mie, aunque tenga la mayor culpa. También entra en juego la ya mencionada dispersión de Rayleigh. Este fenómeno está detrás de que el ojo humano perciba el cielo con un color azul. Rayleigh (físico–matemático inglés) describió en 1981 que las pequeñas moléculas de las atmósfera o gases son más pequeñas que las ondas del sol, por lo que no es capaz de desviar todos sus colores pero sí el azul.
Sin embargo, este proceso se ve mínimamente vulnerado durante el amanecer y el atardecer. Cuando el sol se encuentra en una altitud baja, ya sea porque está saliendo o porque se está escondiendo, los rayos tardan más en atravesar la atmósfera y el azul tiende a perderse, apareciendo así el característico tono rojizo y anaranjado que regalan amaneceres y atardeceres espectaculares.
20MINUTOS.ES – Ciencia
Más noticias
¿Hemos buscado en el lugar equivocado? Un nuevo estudio explica el posible motivo por el que no hemos hallado vida estraterrestre
Identifican un cáncer transmisible entre peces, el cuarto documentado en animales
China impactará una nave contra un asteroide para modificar su trayectoria en una misión de defensa planetaria