Una consulta médica ya no depende solo de la conversación entre paciente y profesional. Detrás de cada diagnóstico hay historias clínicas digitales, pruebas almacenadas en la nube y sistemas que conectan hospitales y especialistas en tiempo real. La sanidad se ha digitalizado a gran velocidad, apoyándose en una infraestructura tan esencial como invisible: las redes de comunicaciones.
La conectividad ya es una parte esencial de la atención sanitaria. Vodafone Empresas ayuda a organizaciones como ASISA a mantener operativos sus servicios, incluso cuando las circunstancias ponen a prueba toda la infraestructura
Una consulta médica ya no depende solo de la conversación entre paciente y profesional. Detrás de cada diagnóstico hay historias clínicas digitales, pruebas almacenadas en la nube y sistemas que conectan hospitales y especialistas en tiempo real. La sanidad se ha digitalizado a gran velocidad, apoyándose en una infraestructura tan esencial como invisible: las redes de comunicaciones.
Su importancia se hace evidente cuando algo falla. Una interrupción no significa solo quedarse sin internet. Puede impedir el acceso a pruebas diagnósticas, dificultar la coordinación entre equipos médicos, obligar a cancelar operaciones o desviar ambulancias. La actividad continúa, pero la operativa se vuelve más compleja.
Evitar que la conectividad se convierta en un punto vulnerable es una de las prioridades del sector. Vodafone Empresas combina redes fijas y móviles, gestión de infraestructuras, herramientas para garantizar la disponibilidad de aplicaciones críticas y soluciones de ciberseguridad. La experiencia de ASISA, uno de los grandes grupos aseguradores y sanitarios de España, muestra la importancia de contar con una infraestructura capaz de mantener la actividad diaria.
La infraestructura invisible de las redes
La transformación digital de la sanidad no consiste solo en incorporar nuevos equipos o desarrollar aplicaciones más avanzadas. También requiere redes capaces de mover grandes volúmenes de información de forma segura, ágil y sin interrupciones.
Para dar respuesta a estas necesidades, Vodafone Empresas combina conectividad fija y móvil, soluciones IoT, redes privadas, capacidades de edge computing y servicios en la nube. Un ecosistema tecnológico diseñado para entornos complejos, donde conviven múltiples sedes, miles de dispositivos conectados y una exigencia constante de disponibilidad.
José Antonio Martínez, Director de Cuentas Estratégicas de Vodafone Empresas, apunta tres tecnologías que están acelerando esta transformación. La primera es el 5G, que, precisa, “ha ampliado las capacidades de conexión, el ancho de banda y la disponibilidad de las comunicaciones”, facilitando el acceso en tiempo real a imágenes médicas de gran tamaño, como las resonancias magnéticas, que antes se entregaban en soportes físicos.
El 5G ha ampliado las capacidades de conexión, el ancho de banda y la disponibilidad de las comunicaciones
José Antonio Martínez, Director de Cuentas Estratégicas de Vodafone Empresas
A ello se suman la inteligencia artificial (IA), que empieza a impulsar la modernización de procesos y servicios en las organizaciones sanitarias, y la nube, “que permite centralizar sistemas, almacenar imágenes médicas y garantizar que los profesionales autorizados puedan acceder a la información de forma rápida y segura desde distintos centros”.
Arquitectura de una sanidad digital
Con más de 3,5 millones de asegurados y una red de hospitales, clínicas, centros médicos y oficinas repartidos por toda España, ASISA depende de unas comunicaciones que deben funcionar de forma ininterrumpida. La gestión de citas, el acceso a las historias clínicas, la coordinación entre centros o la atención al asegurado descansan sobre una misma infraestructura digital.
Para modernizarla, Vodafone ha desplegado una red corporativa inteligente SD-WAN, ha renovado las redes locales de comunicación y ha reforzado la infraestructura WiFi de la compañía. El objetivo es dotar a la organización de una arquitectura más robusta, capaz de responder a las exigencias de una actividad asistencial cada vez más digitalizada.
“Buscábamos entrar en el siglo XXI como merecía nuestra actividad y aprovechar todas las posibilidades que ofrecían los avances tecnológicos”, aclara José Pereira, director de Medios de ASISA. La rapidez de las comunicaciones, añade, es determinante para la toma de decisiones: “Si las señales no llegan o no lo hacen con agilidad, las decisiones no se toman a tiempo, se toman mal o ni siquiera se dispone de la información necesaria para tomarlas”.

Las consecuencias pueden traducirse en retrasos en consultas y pruebas, dificultades para acceder a información clínica crítica, problemas de coordinación entre equipos y mayores riesgos para la seguridad de los datos. Pero una conectividad adecuada no solo reduce estos riesgos. También amplía las posibilidades de atención. “Cuanto mejor sea esa conexión y mayor la información que podamos intercambiar, más posibilidades se abren. En última instancia, hablamos de la salud y la vida de las personas”.
El día que la conectividad se puso a prueba
El apagón eléctrico de 2025 evidenció hasta qué punto las infraestructuras esenciales están interconectadas. “Existe una estrecha relación entre el sistema eléctrico, las telecomunicaciones y el sistema asistencial”, puntualiza Martínez. Por aquel entonces, ASISA ya contaba con la infraestructura de Vodafone. “Mantener la conectividad fue un alivio y nos permitió seguir operando en un momento especialmente complejo”, recuerda Pereira.
La incidencia puso a prueba la resiliencia de las redes. Vodafone logró mantener operativa su red móvil durante más tiempo gracias a una combinación de planificación previa, capacidad de respaldo y protocolos de emergencia. Según explica Martínez, la compañía tenía más autonomía en sus estaciones base y priorizó los servicios esenciales para prolongar la conectividad. Entre ellos se encontraban clientes estratégicos y organizaciones de misión crítica, como ASISA.
La experiencia también reforzó una idea compartida por ambas compañías: en situaciones de crisis, la tecnología es tan importante como la coordinación. “Existe una relación de colaboración”, afirma Pereira. Martínez coincide: “La confianza nos permite compartir los retos y la innovación nos ayuda a encontrar nuevas formas de afrontarlos”.
Innovar sin bajar la guardia
La IA abre nuevas posibilidades para la sanidad, desde el apoyo al análisis clínico hasta la personalización de la atención al paciente. Sin embargo, su adopción también plantea importantes desafíos. Entre ellos, la protección de los datos, la fiabilidad de las respuestas y el coste asociado a un uso intensivo de esta tecnología.
Mantener la conectividad [en el apagón eléctrico de 2025] fue un alivio y nos permitió seguir operando en un momento especialmente complejo
José Pereira, Director de Medios de ASISA
También resulta clave definir en qué ámbitos puede aportar más valor. Como recuerda Pereira, “la IA puede ampliar la información disponible para el médico, pero las decisiones clínicas deben seguir apoyándose en su criterio profesional y en las circunstancias personales, sociales y médicas de cada paciente”.
Martínez coincide en que el coste puede convertirse en uno de los principales frenos a su implantación. Por ello, Vodafone apuesta por lo que denomina IA soberana: modelos que se ejecutan en la propia infraestructura de las organizaciones, reduciendo la dependencia de servicios externos y permitiendo una gestión más previsible de los recursos.
La otra gran preocupación es la ciberseguridad. A medida que la IA amplía sus capacidades, también lo hacen las herramientas de las que disponen los ciberdelincuentes para intentar acceder a sistemas sanitarios, robar información sensible o secuestrar datos. “No tenemos otra alternativa: los ataques pueden producirse en cuestión de segundos y alcanzar un volumen que dificulta la respuesta humana por sí sola”, señala Martínez. En este escenario, tanto los operadores tecnológicos como las propias organizaciones sanitarias tendrán que reforzar sus capacidades de prevención, detección y respuesta para proteger una infraestructura cada vez más crítica.
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